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CON TREGUA FRÁGIL, LOS ACTIVOS DE RIESGO TIENEN SU CUARTO DE HORA
El
freno en la guerra de Medio Oriente fue decisivo para lo que ocurrió
esta semana en los mercados. El que sintió más el impacto fue el
propio EE.UU., ya que bajó el dólar en todas partes, incluso en la
Argentina, y también perdieron precio los bonos norteamericanos, al
punto que sus tasas largas subieron, lo cual en los hechos significa
que subió el riesgo país estadounidense.
Este incremento del riesgo norteamericano no es casual. Antes del
enorme gasto que acaba de hacer Trump con la guerra, EE.UU. ya tenía
una deuda monumental y un déficit fiscal difícil de afrontar. Y
podría seguir estirándolo si la Casa Blanca lograba mantener la
hegemonía del dólar como moneda mundial. Pero, además de lo que
hacen los BRICS, que operan entre sí con sus propias monedas, Irán
se quedó con el dominio de Ormuz, con solo atacar al barco que no
obedezca sus reglas con drones de bajo costo.
De los 95 barcos petroleros diarios que pasaban por Ormuz hasta
enero, antes de la guerra, ese número bajó a 5 en el momento más
crítico, mientras que jueves y viernes últimos ese número creció a
15 embarcaciones, pero con petróleo que va a China, y ya no se paga
en petrodólares, sino que se utiliza el yuan, lo cual afecta
considerablemente la posibilidad de que EE.UU. se financie
alegremente emitiendo dólares sin fin, y que todo el mundo use los
billetes verdes como refugio de valor, guardándolos sin ninguna
renta en cajas de seguridad, en el colchón o en la media de
Moldavsky.
Además de este movimiento, a nivel local hay una ola de noticias
destituyente de todos los medios contra el Gobierno. Esa alta
presión mediática no es pagada únicamente por Putin, que siempre
quiere meter la cuchara, sino por los fondos buitres, que pretenden
que Argentina claudique, para que desaparezca el "Presidente demente
ese que tienen ahora".
Esos buitres no son únicamente Burford Capital, que tenía aceitados
a los jueces de primera instancia en EE.UU. por los US$ 18.000 M del
caso YPF, sino por los bancos de inversión que esperan seguir
ganándose la vida fácilmente con esta Argentina eternamente dividida
que es "devorada por los de ajuera".
Y para entender bien esto, basta hacer un poco de historia. En el
segundo gobierno de Cristina Fernández, su idea era motorizar el
mercado interno como fuera. Para hacerlo, primero se apropió de los
fondos de las AFJP y tiró ese dinero al mercado. Luego quemó las
reservas del BCRA y también las tiró al mercado. Después, cuando su
segundo mandato terminaba, tomó deuda por casi US$ 20.000 M (el
Bonar 2014, en la jerga AY24), con una tasa en dólares impagable de
casi 9% anual, y la experiencia K terminó, convirtiendo por primera
vez un no peronista, ni radical a la Casa Rosada: Mauricio Macri.
En enero de este año, Ecuador cayó en la misma trampa buitres que
Cristina Kirchner en 2014. Tomó deuda en NY para sacarse
vencimientos de corto plazo, colocando dos bonos, uno a 8 años (con
vencimiento en 2034) y otro a 13 años (hasta 2039), con tasas tan
impagables como las del Bonar 2024 que colocó Kicillof en 2014. Hace
tres meses Ecuador pagó 8,75% anual en dólares a 8 años y 9,25%
anual a 13 años, es decir tasas impagables.
En octubre del año pasado, por diferentes presiones de los buitres,
el Presidente Milei sacó a Gerardo Werthein de la Cancillería y
colocó en su lugar a Pablo Quirno, que venía de la secretaría de
Finanzas. Y en Finanzas colocó en noviembre a Alejandro Lew, un
hombre que -como todo el equipo económico- había trabajado durante
años para los bancos buitres norteamericanos, que viven del interés
descomunal que les pagan los países mal administrados.
En enero, Lew le llevó a Milei llevó, junto con Caputo, la propuesta
de hacer lo mismo que Ecuador: rolear vencimientos de corto plazo
pagando la misma tasa que pagó Ecuador y la misma tasa que pagó
Cristina Kirchner en 2014. Pero, para sorpresa de todo el equipo
económico, Milei les contestó "ni loco voy a pagar esa tasa, vamos a
tener dólares hasta las orejas, ya van a venir a tocarnos el timbre
100 veces, y vamos a poder colocar deuda al 5%".
Lo ciertamente inesperado es que ni bien recibió esa respuesta en
Olivos, Lew renunció, y fue reemplazado por Federico Furiase, que
hasta hace poco era director del BCRA. Y ahora, con el mismo ardor
que tienen los medios contra Adorni (que deberá explicar su
enriquecimiento ante la justicia), Furiase también es embestido por
los medios por haber tomado un crédito hipotecario en el Banco
Nación para una segunda vivienda, colándose en la prioridad de
muchos aspirantes.
El pecado de Furiase es lo que sucede aquí, allá y en todas partes.
El que está en el poder toca determinados timbres y le abren todas
las puertas. Habrá que revisar si Furiase recibió una tasa o un
plazo preferencial, diferente al hijo de cualquier vecino, y si lo
hizo también deberá explicarlo en la Justicia. Pero lo importante es
que esta multiplicación de noticias que salen en todos los medios es
financiada por los que quieren presionar a Milei para que acepte
seguir afrontando una tasa impagable.
¿Hacia dónde pueden ir las cosas? Veamos:
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