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HUÍDA DEL RIESGO: EL PEOR ESCENARIO
PARA LA ARGENTINA
Ante
un escenario mundial que se va convirtiendo en viento claramente en
contra, la Argentina va ingresando lentamente en un embudo
ciertamente desafiante.
Cuando el país necesita acceso a crédito internacional barato, la
Guerra en Medio Oriente, la suba de la inflación global y un dominó
de situaciones desconocidas con la inteligencia artificial están
encareciendo el costo del dinero global.
A 500 días de la elección Presidencial de octubre 27 y con un
gigantesco vencimiento por US$ 23.800 M que se debe afrontar el año
que viene, el costo promedio de la tasa a 10 años internacional
acaba de subir al nivel más alto desde marzo de 2024.
Según datos de la agencia Bloomberg, la tasa a 10 años mundial acaba
de subir hasta 4,76% anual, al tiempo que la de EE.UU. se elevó
hasta 4,63% anual, es decir los costos más elevados de los últimos
dos años.
El Presidente Javier Milei, que enfrenta ahora a la derecha dividida
(con Patricia Bullrich y Mauricio Macri tensando la cuerda), le
ordenó a Luis Caputo que no pague más de 6% anual para tomar la
deuda en dólares, ya que pagar más es algo insostenible.
De momento, a través del mercado interno y acordando con bancos
internacionales con garantías del BM, el BID y la CAF, el ministro
de Economía va logrando capear los vencimientos de 2026 (ya tiene
los US$ 4.350 M que se deben pagar por Bonares y Globales dentro de
un mes, el 9 de julio).
El roleo de deuda de este año es posible en el reducido mercado
interno y con el respaldo de los organismos multilaterales, pero en
2027 los vencimientos heredados del Gobierno anterior ascienden a
US$ 9200 M en Bonares y Globales, US$ 7600 M con el FMI, US$ 5900 M
con el BM, el BID y la CAF y US$ 1100 M en Bopreales, Repos y otros
bonos que adeuda el BCRA.
O sea, el vencimiento que se acumula en 2027 es tres veces más
grande que el de 2026. Hoy el riesgo argentino está en 494 puntos
básicos, y como la T10 de EE.UU. acaba de subir al 4,53% anual, eso
significa que la T10 teórica de Argentina estaría en este momento en
9,47%, es decir casi 3,5 puntos más alto de lo que Milei considera
como sustentable.
Esto llega, además, con un temblor importante en uno de los
principales socios comerciales de la Argentina. Brasil, que dirime
nuevo Presidente el próximo 4 de octubre (dentro de cuatro meses)
está en medio de una importante salida de capitales.
En los últimos dos meses, con puja entre Lula y Flavio Bolsonaro,
hay fondos que están desensillando del carry brasileño, por lo que
el dólar acaba de subir de 4,98 a 5,15 reales. Y la T10 brasileña,
una de las más altas del mundo, saltó del 12,6 al 14,8% anual en lo
que va de este año.
El riesgo de estanflación en los mercados grandes (no solo en
Europa, sino también en EE.UU., China y Japón) están provocando
entre los inversores globales una huida hacia la calidad, con
marcada aversión al riesgo.
Y con alto beta (sobre reacción a lo que pasa en el mundo), el
riesgo argentino es el único que sube en la región en la apertura de
junio. Y eso se traduce en presión cambiaria: en la última semana
los inversores mundiales se refugiaron en el dólar, moneda que subió
contra todo.
En las últimas cinco ruedas el dólar saltó 2,8% en Chile y 2,1%
tanto en Brasil como en la Argentina. Al tiempo que los índices
bursátiles latinoamericanos sufrieron una estocada: en la última
semana la Bolsa de Santiago de Chile cayó 4,8%, la de México perdió
3,5%, la de San Pablo achicó 2,8% y la Bolsa de Buenos Aires perdió
2,7% medida en dólares o 2,4% medida en pesos.
Eso muestra, además, una luz amarilla a nivel local. Con una
inflación que estaría en mayo en la zona del 2,15% mensual, las
tasas de los plazos fijos son negativas (se paga 1,5% mensual por
plata chica y 1,85% mensual por plata grande).
Y ante ese premio financiero, los depósitos en pesos que hay en los
bancos caen en términos reales: están en $ 90 B desde hace 6
semanas. En tanto que los depósitos en dólares suben: pasaron de US$
38.700 M a US$ 39700 M en las últimas 6 semanas.
Y mientras Caputo y el titular del BCRA Santiago Bausili abren los
grifos para que el crédito se abarate (menos encajes y menos
exigencia de efectivo mínimo), la tasa de los plazos fijos baja,
pero la del crédito se mantiene sostenida.
Y, con eso, la morosidad de las familias está colocando en zona
candente a las entidades financieras, ya que la morosidad sigue
aumentando: ya llega al 12% en bancos y al 30% en billeteras
virtuales.
Mientras el "fly to quality" es la música internacional, en mercados
débiles como el argentino esto obliga a los inversores locales a
recalibrar por completo el portafolios de inversiones. ¿Qué
aconsejan los consejeros especializados? Veamos:
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