Luis Varela

SABER INVERTIR

Edición en línea del Domingo 9 de agosto de 2026

 

 

 

EN LAS ÚLTIMAS 8 SEMANAS LAS ACCIONES Y LOS BONOS ARGENTINOS SUFRIERON DURAS PÉRDIDAS, CON SUBA DEL 50 PUNTOS EN EL RIESGO PAÍS

Llegó la hora de elegir: ninguna caída dura para siempre

 

Escribe LUIS VARELA
luisalbertovarela@hotmail.com

La Argentina acaba de experimentar una semana durísima, tanto en lo político como en lo financiero. Con la mitad de los argentinos endeudados y con problemas para llegar a fin de mes, y con creciente complicación en pymes que siguen bajando persianas en todas partes, el Gobierno acaba de sufrir una derrota tras otra.

Con el desregulador Sturzenegger en el centro del remolino, el Poder Ejecutivo se vio obligado a rendirse al gremio de los prácticos, que llegó a bloquear los puertos. También se tuvo que achicar al máximo otra ley ómnibus que, con Patricia Bullrich a la cabeza, se intentó pasar por el Senado.

Sintéticamente, se dio media sanción al desalojo express, a la ley de expropiaciones y al tope a las indemnizaciones, que deben ser ahora validadas o no por la Cámara de Diputados. Y se tuvo que dar de baja, por no contar con los votos (ni siquiera comprados), la flexibilización a la venta de tierras a extranjeros y los cambios a la ley de manejo del fuego.

Todo esto significó una herida en una de las columnas del Gobierno. Estas derrotas tuvieron a Sturzenegger arrinconado en el ring, pidiendo que suene la campana, tanto que a partir de ahora todas sus ideas van a tener que pasar por el filtro de la mesa política. Y, lo peor del caso es que la situación se dio con Milei en Narnia, levantando deditos en Ecuador y Colombia, después de una inédita pelea con Brasil.

Esto provocó una fuerte presión a la baja para los papeles argentinos, tanto acciones como bonos. Los títulos públicos perdieron 3% en la semana, por lo que el riesgo país subió 22 unidades, hasta 452 puntos básicos, el mayor nivel de los últimos dos meses.

Desde el último pico, de hace 8 semanas, los bonos argentinos caen 14% en dólares, por lo que el riesgo país pegó un saltó de 50 unidades, de 402 a 452 puntos básicos. Hoy, dejando a Venezuela aparte, Argentina vuelve a liderar la tabla del riesgo, seguida por Ecuador con 425 unidades y mucho más abajo México con 195 puntos, Brasil 175, Perú 104, Chile 92 y Uruguay 64.

Y esta suba del riesgo fue absolutamente local, no regional, ya que en lo que va de agosto el riesgo argentino sube 22 puntos básicos, mientras que el riesgo de Chile no cambió y el riesgo de Uruguay se achicó 2 unidades, el de Brasil descendió 4, el de Ecuador 5, el de Perú 8 y el de México se redujo en 16 puntos.

Y ahora, con bonos a 10 años cuyo menor precio hace que las tasas a vencimiento oscilen entre 8 y 9,5% anual en dólares, el ministro de Economía Luis Caputo enfrentará este mes dos licitaciones, una el próximo miércoles, día en el que vencen $ 4,5 B (un monto manejable ya que en los últimos llamados vencieron en promedio de a $ 8,8 B por vez). Y el jueves 27 de agosto vencerán otros $ 16,6 B,

Hasta ahora, según se vio en la estrategia coordinada por Economía y el BCRA, el Gobierno va absorbiendo más pesos que los que vencen, y luego vende bonos en pesos atados al dólar en el mercado secundario, con lo cual procura mantener la tasa en pesos en la zona del 23% anual, tomando al mismo tiempo dólares con colocación del Bonar 2029 (AO29) que paga 8,4% anual en dólares.

Mientras tanto, en papeles privados esta semana fue aún peor que el derrape de los bonos estatales. A pesar de haberse presentado hasta ahora 15 balances trimestrales del 2°T 26 con una ganancia 80% más alta que en el 2° T25. Y pese a que los números contables del 1°S26 dan una utilidad 75% mejor que la del 1°S25 (ver todos los números en el informe aparte de PERSPECTIVAS), la Bolsa porteña (y las ADR argentinas) tuvieron una semana malísima: el índice Merval cayó 6,3% en pesos y 4,1% en dólares.

Contra la caída del 14% registrada por los títulos argentinos en las últimas ocho semanas, la Bolsa de Buenos Aires también sufre, pero cae algo menos: 12,5% en dólares y 8,6% en pesos, con diferencias híper selectivas entre papeles que demuestra la marcha heterogénea, con forma de letra K, de la economía argentina.

Esto contrasta notablemente contra los muy buenos balances que van presentando las empresas norteamericanas en Wall Street. Hasta ahora, el 86% de las empresas reportadas superaron expectativas (esta misma semana presentaron números 137 compañías, equivalentes al 16,7% del índice S&P 500.

Ya cumplieron con la presentación de sus balances unas 430 empresas, equivalentes al 80,3% del S&P 500. Y hubo números positivos en el 85,4% de los casos, lo cual refleja que fue el mejor trimestre desde 2021, en una medición seguida por Bloomberg desde el año 2013. El 30% de los estados contables tuvieron un resultado mejor que lo esperado, con los sectores salud, tecnología y energía a la cabeza.

A todo esto, que son dólares contantes y sonantes, se sumó un dato preocupante de largo pero positivo de corto. Hubo caída en la creación de empleo estadounidense, algo que refleja que la economía norteamericana se enfría (algo malo), pero eso disminuye la chance de que la Fed suba su tasa de interés base, que es el enemigo mortal de las acciones y de los bonos corporativos.

Todo esto ayudó mucho a Wall Street esta semana. Mientras la Bolsa argentina se caída del barranco, en el arranque de agosto el índice tecnológico Nasdaq saltó 5,2%, el S&P 500 mejoró 3,6% y el industrial Dow Jones anotó un aumento del 3%. Muy por encima de Frankfurt que trepó 2,7%, Santiago de Chile 2,2%, Tokio 1,9% y México 0,1%. Con la Bolsa de San Pablo a contramano, con una caída semanal del 3,1%, debido a la sucesión de problemas que enfrenta la economía de Lula (ver PERSPECTIVAS).

En suma, Wall Street cerró su mejor semana en cuatro meses, impulsado por los balances y por la expectativa de una Fed menos agresiva. El sector tecnológico lideró, con la fabricante de semiconductores Nvidia destacándose en volumen y mejorando su precio en 2,3%. Al tiempo que los títulos de Airbnb, que ofrece alquileres en línea, se dispararon un 15,4%, tras presentar un balance trimestral con ingresos superiores a los previstos.

Otro de los elementos que diferencia al mercado local con el norteamericano es la inflación. El IPC anual de EE.UU. bajó en los últimos dos reportes mensuales publicados del 4,2 al 3,5%. Mientras que esta semana acaba de darse a conocer un resultado completamente a contramano del IPC de CABA, anticipo del IPC nacional que publicará el próximo jueves.

La inflación en CABA subió del 1,8% de junio a 2,9% mensual en julio. Esto significa que, mientras en EE.UU. la inflación anual baja, en CABA subió del 32,6% anual en junio al 33,2% anual en julio. Y la gente está sufriendo el latigazo de los precios, ya que para ser considerada de clase media una pareja de 35 años con dos hijos en edad escolar debió ganar el mes pasado siendo propietaria (sin alquilar) al menos $ 2,5 M.

Además de dejar esto a casi la mitad de la población sin llegar a fin de mes, endeudándose, hundiéndose cada vez más, también se destaca que las tasas de los plazos fijos, la forma de ahorro más usual del argentino medio (además de atesorar dólares en el colchón) son claramente negativas, queman el ahorro.

Mientras la inflación viaja al 33,2%, los bancos grandes les pagan a los ahorristas chicos una tasa del 16% anual en plazos fijos, mientras que el premio para los ahorristas grandes llega al 25,9%. Es decir, los que ahorran moneditas pierden 17 puntos al año contra la inflación y los que tienen ingresos más sólidos pierden 7 puntos anuales contra el IPC.

Por eso, mientras los inversores argentinos se escaparon esta semana de las acciones y de los bonos, el stock total de depósitos tanto en pesos como en dólares se congeló. En pesos la huida fue para pagar deudas y en dólares fue para llevárselos al exterior o para quemarlos en el colchón (ver en PERSPECTIVAS cuánto se pierde ahí). Es decir, a pesar de los repetidos intentos de Caputo, que llama "tarados" a los industriales, el ministro sigue sin traer sus propios dólares a los bancos locales, mientras los argentinos le gritan "que la inocencia fiscal te valga".

Por supuesto, esta foto de las inversiones globales vino marcada por el ritmo de los commodities. Donald Trump no se puede meter en más líos porque tiene elecciones de medio término pronto, por lo que dejó la guerra de Medio Oriente en segundo plano, con Irán tomando el control del estrecho de Ormuz, y eso determinó que el petróleo bajara nada menos que 8,4% en el arranque de agosto, al tiempo que los granos argentinos subieron 0,8% promedio, con la soja Chicago 0,9% abajo.

Y al bajar el petróleo, la expectativa de inflación en EE.UU. se aplacó algo. Por lo que las tasas largas de EE.UU. dieron un leve paso atrás: se pagó 4% anual a 1 año de plazo, 4,3% anual a 5 años, 4,6% anual a 10 años y 5,2% anual a 30 años. Y, con eso, con la economía norteamericana enfriándose, el dólar mundial se debilitó, con Scott Bessent tratando se sostener al yen infructuosamente.

Con eso, en el arranque de agosto el dólar mundial bajó en todas partes menos en Brasil (Lula mediante). El billete verde bajó en la última semana 1,8% en Chile, 1% en Japón y México, 0,3% contra el euro y 0,1% en China, contra la libra y contra el franco suizo. El dólar sólo tuvo una suba semanal del 0,3% en Brasil, con muchos capitales internacionales titubeando, viendo si se bajan del brillante carry trade en reales (la tasa Selic está en 14% anual, contra una inflación brasileña del 4,5%.

A nivel cambiario local, tras los gruesos errores del Gobierno, ya sin el grueso de la cosecha por vender y con el petróleo más bajo, la presión del dólar terminó con un resultado mixto: el tipo de cambio oficial tuvo una suba semanal del 0,7%, el mep mejoró 0,2%, el ccl bajó 1,1% y el gran perdedor fue el blue, que achicó 1,9% por gente que tiene que vender canuto para pagar lo que debe.

Además, este no fue un resultado puro de oferta y demanda, ya que en la primera semana de agosto el BCRA compró apenas US$ 111 M, la cifra semanal más baja de 2026. Preocupado por la suba de la inflación, Caputo y Bausili frenaron la compra de dólares. Los argentinos siguen atesorando billetes verdes como refugio. Y, además, con la flexibilización del cepo para las empresas, en lo que va de este año ya se llevaron al exterior dividendos por US$ 3.300 M. Y aún tienen como stock de dividendos atrasados (heredados de la administración 2020–2024) por nada menos que unos US$ 10.000 M.

Pero más allá de todo lo dicho, guerras mediante y con las principales economías mundiales en desaceleración, los inversores medios están demostrando que lo que gana en la inversión del mes es nuevamente la búsqueda de refugio, ya que en el arranque de agosto la onza de plata rebotó 9,6% y el oro subió 8,6%, con el bitcoin siguiéndolos detrás, con un repunte del 2,7%.

¿Por qué se refugian, yéndose entre otras cosas del dólar? Porque además del riesgo geopolítico con horizonte desconocido (Irán y Ucrania), hay dos elecciones muy fuertes pronto. Dentro de ocho semanas se definirá qué pasa con la Presidencia de Brasil y dentro de 88 días Trump se las verá con la elección de medio término en EE.UU.

Y, además de eso, el desafío es grande porque por todas partes surgen como hongos empresas nuevas que, vía inteligencia artificial, ofrecen mismos servicios con precios más baratos. O sea, viene mucha competencia, con una torta que parece ser la misma. Esto beneficiará a los consumidores que mantengan su empleo. La situación es cada vez más difícil incluso para monopolios que parecen imbatibles. De momento hay una veintena de empresas cuyos nombres significa el servicio tipo de servicio que ofrecen, como Uber o Cabify, pero las segundas marcas vienen marchando.

A todo esto, como un lastre extra esencial, los argentinos sufren un gran desaliento sobre todo contra la Justicia. El gobernador de Santa Fe Maximiliano Pullaro quiso ponerle un tope a la jubilación de privilegio, algo que castigaba sobre todo a los jueces, y la Corte Suprema de Santa Fe lo rechazó. Pullaro pedía que los jueces cobren $ 13 M por mes, y cobran $ 18 M, es decir casi 37 jubilaciones básicas.

Y el tema de los jueces arbitrarios es muy difícil de resolver. Con una denuncia judicial es difícil que la gente saque de su cargo a un juez que vote decisiones alocadas, ya que la denuncia se tiene que hacer en la Magistratura, y la Justicia difícilmente se va a pisar el poncho a sí misma.

Y si se quiere hacer un reclamo en el Congreso o las Legislaturas, se necesita dos tercios de los votos, y los partidos políticos, que sufren muchos juicios por corrupción, difícilmente voten en contra de un juez: ya lo dice el Martín Fierro: "hacete amigo del juez, no le des de qué quejarse, que siempre es bueno tener palenque donde rascarse".

La gran pregunta después de todo esto es una sola ¿se puede estirar todavía más la caída de las acciones y los bonos argentinos? El gran tema es la puja presidencial de 2027. Si en 2025, con una elección legislativa, la corrida cambiaria fue la más grande del mundo mundial, qué pasará en 2027.

Según los consultores, en la política no aparecen figuras nuevas. Milei sigue solo arriba del ring. La agencia Atlas Intel, que trabaja para Bloomberg, dice que el Presidente argentino tiene aún después de un ajuste desgarrador el 37,6% de apoyo de la población. Caputo ya tiene la orden: a 15 meses de la elección presidencial tiene la orden de maquillar el ajuste y mover como sea la economía real.

¿Lo logrará? ¿Le alcanzará a Milei para ganar en primera vuelta? ¿Quién lo puede vencer en un balotaje? Frente a todas esas preguntas, los bancos de inversión remueven las carteras recomendadas, con un formato completamente diferente, según las siguientes consignas:
 

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