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EL DÓLAR BAJA EN EL MUNDO, PERO SUBE EN
LA ARGENTINA
"Argentina,
no la entenderías". Esa es una frase típica que se repite a muchos
extranjeros que se enteran de muchos comportamientos que se suceden
en el país. Y, con eso como base, se conoció que entre los
prestadores más grandes de las prepagas hay preocupación porque la
inflación está bajando otra vez y si, por milagro, llegara a niveles
muy bajos a los centros médicos se les acabaría la excusa para
seguir subiendo las cuotas como lo vienen haciendo.
Es más, hubo conversaciones entre líderes de la medicina local
porque hay dos centros de salud internacionales -uno sueco y otro
norteamericano- que están empezando a estudiar instalarse en el país
para ofrecer servicios de primerísima calidad, con tarifas
competitivas, que les quitarían pacientes encepados que sufren los
costos del sistema de salud privado argentino.
En este momento hay unas 7 millones de personas, el 15% de la
población total, que tienen coberturas médicas cuyos precios. Desde
que Javier Milei asumió la presidencia, las prepagas acumulan en sus
cuotas un aumento del 417%, es decir 124 puntos por encima de la
inflación del 293% que se acumula desde diciembre de 2023 hasta
ahora.
Y para el caso del servicio médico prepago hay una suerte de
oligopolio, porque si un paciente de una prepaga se harta de lo que
le está cobrando su servicio, otra prestadora no lo acepta por el
mismo precio, aduciendo que entra con una serie de enfermedades
preexistentes, por lo que pasarse de un lugar a otro puede hacerse,
pero pagando sobreprecios muy importantes.
Pero lo más absurdo de esta situación es que si por gracia divina se
instalara en el país una prestadora mundial de categorías AAA,
recibiendo pacientes con valores más accesibles, veríamos de qué
modo aparecería un alud de movimientos gremiales, acusando al país
de “vende patria”, con los trabajadores del sector en las calles,
mientras 7 millones de argentinos se convertirían en más libres y
más protegidos.
En esto nos hemos convertido. Y cosas como estas no ocurren solo en
la salud, con otras paradojas en desarrollo. Mientras periodistas
argentinos desesperados (por informar una primicia o por conseguir
pauta) se la pasan buscándole el pelo al huevo, exagerando todo de
manera llamativa, diciendo que tal cosa "cayó" 0,1%, cuando eso es
una baja imperceptible, en el mundo se está cocinando un posible
engaño completamente diferente.
En 2017, en una rueda de prensa en Washington, la entonces asesora
presidencial de Donald Trump, Kellyanne Conway soltó una frase muy
repetida en la historia: "Don't listen to what he says, look at what
he does". Por supuesto, esta especie de "no miren lo que digo, sino
lo que hago" para defender al primer Trump, no es algo nuevo. Se
trata de una argucia utilizada cientos de veces, en todas partes,
por políticos astutos.
Esa narrativa -que busca manipular a los que escuchan- fue lanzada,
por ejemplo, por el griego Tucídides hijo de Óloro en el 398 A.C.,
por el romano Marco Tulio Cicerón en el 38 A.C., por el inglés
Winston Churchill en 1940, por el norteamericano Dwight D.
Eisenhower en 1953. Y viniendo ya para fechas más cercanas -con
nombres más conocidos para la sociedad actual- también fue utilizada
por ejemplo por Carlos Menem en 1989, por Néstor Kirchner en 2003 y
por Benjamín Netanyahu en 2013.
Y una posible hipocresía de este tono se vio esta misma semana, en
un movimiento que veremos si se desarrolla con la misma intención.
Ese predicado lo acaba de empezar a desarrollar el secretario del
Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, quien le adelantó al mercado que
entre el 9 de setiembre y el 4 de noviembre próximos, o sea en las 8
semanas previas a la elección de medio término norteamericana,
realizará una jugada importante e inesperada, que puede afectar
seriamente a todos los mercados.
Sin miramientos, Bessent dijo que duplicará la compra de bonos del
Tesoro con dólares nuevos, recién emitidos, con tinta fresca, para
que el precio contado de esos papeles suba de valor y que, como
consecuencia directa, sus tasas a vencimiento bajen. E
inmediatamente, operadores de mercado calcularon que la suma que
podría lanzar Bessent en esta suerte de "plan platita" preelectoral
estará en la zona de los US$ 14000 M.
Esta suma, comparada con la masa de bonos del Tesoro de EE.UU. en
circulación, unos US$ 32 B, es absolutamente irrelevante, por lo que
analistas especializados señalan que la compra indicada por Bessent
será apenas un parche, una recompra táctica de corto plazo, que
difícilmente modifique la tendencia de fondo de las tasas, sin que
al mismo tiempo aplique un plan fiscal sostenible.
La preocupación de Bessent (de Trump) y de miles de inversores que
tienen comprados bonos privados que tienen tasas a vencimiento
similares a los actuales rendimientos de la Fed está empezando a
colocar a todas las cotizaciones en un tembladeral.
Esto sucede porque hoy las tasas largas de EE.UU. están en máximos
de casi 20 años. La tasa a 10 años de los bonos de la Fed está en el
4,7% anual y la tasa a 30 años (que fija el valor de las cuotas
hipotecarias norteamericanas) llega al 5,3% anual. Y, si se quiere,
lo más sorpresivo de esta semana es que el anuncio que largó Bessent
con tres semanas de anticipación no le hizo ni cosquillas al costo
del dinero, pero sí afectó al dólar a nivel mundial.
A lo largo de la última semana, debido a todas las voces en contra
de Milei, con un stress electoral local muy anticipado, el dólar
subió en la Argentina, pero bajó en el mundo. Aquí, si se comparan
los precios de este viernes contra el viernes anterior, el dólar mep
subió 1,3%, el contado con liqui tuvo un alza del 1%, el dólar
oficial avanzó 0,4% y el blue se incrementó 0,3%, todos para arriba.
Pero en el mundo ocurrió algo completamente diferente. En Suiza y en
Brasil el dólar tuvo una baja semanal del 1,5%, contra el euro bajó
0,9% y luego declinó 0,8% contra la libra, 0,6% en México, 0,4% en
China y 0,2% en Japón. Y el único lugar donde no se movió fue en
Chile, donde se mantuvo toda la semana sin cambios.
¿Por qué subió el dólar en el mercado local? Porque la oposición
empezó a gritar que si accede al poder reestructurará de nuevo la
deuda y porque gran parte de la prensa está publicando una lluvia de
malas noticias, haciendo aspavientos hasta de los estornudos de
Milei. Y, con eso, mientras el dólar baja en todos lados, a nivel
local el bue subió de $ 1545 a $ 1550, el mep fue de $ 1514 a % 1535
y el contado con liqui pasó de $ 1579 a $ 1595.
Con mucha preocupación, para contrarrestar esta presión cambiaria,
el equipo económico empezó a gastar fondos (venta de títulos atados
al dólar u operaciones de dólar futuro) con un solo objetivo: anclar
al dólar a cualquier costo, sin dejar que el dólar mayorista pase de
$ 1500, ya que ese valor acumula el 85% de las operaciones
cambiarias totales.
Este movimiento de colocarle una estaca al dólar no se inició ahora.
El equipo económico ya secó el mercado de pesos con la última
licitación de deuda del mes pasado, realizada el 29 julio último.
En ese momento había vencimientos por
$ 8,5 B y la secretaría de Finanzas colocó deuda por $ 12,2 B, por
lo que quitó de circulación $ 3,7 B. Y, como adicional, en ese
momento se captaron US$ 309 M con el Bonar 2029 (AO29).
¿Podrá el equipo económico frenar al dólar contra viento y marea?
¿Hasta qué momento podrá mantenerse esa estrategia? Veamos qué dicen
los especialistas:
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