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Luis Varela
SABER INVERTIR

Edición en línea del Domingo 1° de febrero de 2026
LA BOLSA Y LOS BONOS DE LA ARGENTINA SOPORTARON UN CIERRE DE SEMANA GLOBAL QUE FUE UNA MASACRE
No fue Warsh, los mercados se dieron vuelta por otra cosa
Escribe LUIS VARELA
luisalbertovarela@hotmail.com
En estos tiempos
modernos en los que los inversores de cierta edad van concretando
operaciones cautelosas, conservadoras, porque con la actual geopolítica
global no es aconsejable subirse a cualquier aventura, se multiplican como
si fueran una plaga los apostadores sub-35, que con un toque en el teléfono
siguen casi sin pensar las sugerencias de compra o venta que surgen de la
inteligencia artificial.
Y justamente entre jueves y viernes de esta semana se concretó un tremendo
movimiento que dejó a más de uno de patas arriba. Obviamente, derrumbes como
los que se vieron en las últimas 48 horas ya se registraron muchas veces. El
más repetido es el del "martes negro" del 29 de octubre de 1929, día en el
que Wall Street se derrumbó casi 12%, marcando el inicio de la Gran
Depresión.
Pero a lo largo de las últimas décadas hubo decenas de casos así. En
diciembre de 1996, hace 30 años, Alan Greenspan -que en aquel momento
ocupaba la presidencia de la Fed- dio un discurso en el que alertó a los
inversores que los precios habían subido tanto que ya estaban sumergidos en
una exuberancia irracional.
Y en los últimos meses, con Trump pateando todos los tableros, colocando
aranceles que por momentos subían al 200% para después cerrar negociaciones
en las que el impuesto para vender algún producto en el mercado
norteamericano terminó pagando un peaje del 20%, descolocando a miles de
empresas cuyas actividades estaban centradas en vivir del consumidor
estadounidense.
Así, con un Trump peronizado, empezó su guerra interna con el actual número
uno de la Fed, Jerome Powell, sin que se entendiera muy bien por qué tanto
bochinche, ya que el mandato del actual titular de la Reserva Federal
finaliza dentro de 100 días, el 15 de mayo.
La gran cuestión es que en los últimos 12 meses el dólar perdió en promedio
11% contra una canasta de monedas. Y, huyendo del billete verde, muchos
inversores se fueron montando en el tren que marcaba la IA. Así aparecieron
valores incomprensibles: la onza de plata (estrella del año pasado) subió de
30 a 120 dólares. El oro saltó de 2500 a 5600 dólares. Y hasta el cobre pasó
de 8500 a casi 14.000.
Muchos de esos aumentos, la mayoría, fueron respaldados por jóvenes
ambiciosos, que hacían "clic" en sus celulares, sumergidos en una especie de
rueda de felicidad. Y la corriente fue tan intensa que muchas de esas
operaciones fueron apalancadas con dinero ajeno. Es decir, la IA anticipaba
que tal valor podía cotizar 10% más arriba en poco tiempo, y muchos novatos
pedían plata prestada, haciendo negocios cortos, vendiendo rápido tras la
suba para pagar el dinero tomado, y por supuesto quedarse con la diferencia.
Pero de repente, ese mundo feliz empezó a esfumarse. Entre el jueves al
mediodía y el cierre del vienes la onza de plata se derrumbó 35%, de 121 a
78 dólares, por lo que los apalancados -además de tener algo que ahora vale
menos- tienen que pagar en algún que otro banco los préstamos que tomaron.
Y, es probable que muchos no tengan los fondos para cumplir. Esta fue para
la plata la caída diaria más grande desde 1980, es decir desde hace 45 años.
Y el movimiento alcanzó a otros valores: entre otros, el platino perdió 19%,
el oro se hundió 12% y el bitcoin perdió 11%.
Y, por suerte de manera más atenuada, esta corrida vendedora impactó también
en los bonos argentinos, aunque por ahora con un efecto mínimo. Desde que
los argentinos votaron a Milei el 26 de octubre, nuestro riesgo país se
hundió desde 1150 puntos, cuando muchos miraban a Kicillof, y fue
descendiendo sin parar hasta llegar el jueves a 484 puntos, el menor nivel
desde junio de 2018. Pero entre jueves y viernes anotó un rebotecito, hasta
496 unidades.
Obviamente, chupando un palo sentados sobre una calabaza, los que sufrieron
este gran recorte salieron a preguntar qué pasó. ¿Acaso China atacó Taiwán?
¿Putin embistió todavía más contra la Unión Europea? ¿Fueron las arremetidas
de Trump contra Venezuela, Groenlandia o Irán?
Pero lo que parece haber modificado las cosas tuvo que ver con movidas de
Trump, pero dentro de EE.UU. Casi al mismo tiempo se conocieron dos movidas.
Hasta el jueves el gritón de Donald Trump decía que iba a proponer para la
Fed a un títere que bajara la tasa base del organismo del 3,5% anual actual
a solo 1%, para aplicar un plan platita, cuando faltan 9 meses para la
elección de medio término.
Pero, sorpresivamente, Trump eligió a un tapado: candidateó a Kevin Warsh,
de apenas 55 años, para reemplazar a Jerome Powell a mediados de mayo,
cuando finaliza su mandato, si es que el Senado norteamericano le aprueba la
sugerencia. Y, se sabe, Warsh (que ya estuvo en el directorio de la Fed
antes) tiene en su foco luchar contra la inflación, por lo que ahora se ve
improbable que el costo del dinero norteamericano descienda, al menos en el
corto plazo.
Pero además de eso, y aquí está el veredero meollo de toda esta caída,
empieza a comprobarse que los alegres aranceles que puso Trump empiezan a
impactar en la inflación norteamericana. Se difundió el índice de precios al
productor (PPI) de diciembre. Los analistas esperaban que tuviera una
variación mensual del 0,2%, pero el dato escaló hasta 0,5%. Y la variación
anualizada muestra un comportamiento parecido al que tiene la Argentina: el
PPI de julio había sido del 2,6%, lo cual hizo que la Fed bajara un cuarto
de punto su tasa, pero en diciembre llegó a un inquietante 3,5%.
Por supuesto, muchos de los argentinos que ahorran con dólares en el colchón
desde que tienen memoria, recuerdan perfectamente que saliendo de la
pandemia EE.UU. tuvo una inflación anual del 12%, lo cual significaba que
los dólares guardados se chamuscaron.
¿hasta dónde puede extenderse este gran derrumbe? Se acaba de conocer, por
ejemplo, el balance de Microsoft, una de las denominadas siete magníficas.
En el detalle contable se comprobó que su ganancia es consistente, pero es
dramáticamente menor respecto de lo que está invirtiendo en Inteligencia
Artificial. Los que dicen saber hacia dónde vamos, afirman que esa compañía
se prepara, porque para fin de año, con la IA todo será diferente, y el que
esté posicionado se alzará con ganancias gigantescas. ¿Qué pasa por ahora? A
fines de octubre, hace 90 días, Microsoft cotizaba en NY a 550 dólares y el
viernes terminó a 430, pidiendo la hora.
Pero no todo fue derrumbe. Inesperadamente, como Irán está preparado para
contestarle a Trump con una estocada a Israel, a pesar de haberse metido en
Venezuela, el barril de petróleo subió de 55 a 65 dólares. Trump lo quería
en 50, para abaratar la gasolina para los estadounidenses, que se aplacara
la inflación, bajar la tasa y achicar el peso de la enorme deuda de la Casa
Blanca. Pero pasó todo lo contrario.
En el balance de la semana, el dólar global anotó una baja del 0,7% con
muchos inversores corriéndose hacia el franco suizo. Y a nivel local, como
Caputo sigue secando la plaza de pesos (retiró $ 2 B en la licitación del
miércoles), todos los dólares locales fueron para abajo. Hasta ahora hay una
expectativa de inflación del 2,2/2,4% mensual para enero, con la tasa de los
plazos fijos pagando algo más del 2%.
O sea, la tasa de interés no existe: el riesgo todavía es muy alto y no vale
la pena estar en pesos. Las Lecaps o Boncaps en pesos paga entre 2,5 y 3%,
más en línea con la inflación. Pero los expertos insisten con que hay que
estar dolarizado, en bonos nacionales, provinciales o incluso en
Obligaciones Negociables. El lunes Ecuador logró colocar en NY dos bonos,
captó u$s 4000 M, con una oferta por u$s 18000 M, y pagó 8,75% anual a 8
años (vencimiento 2034) y 9,25% anual por un papel a 13 años (vencimiento
2039). Si no se armaba este desbarajuste, era posible que Caputo tomara
fondos pagando incluso menos que eso, pero ahora veremos.
Y no hay que olvidar que ahora viene la pelea por las reformas laboral y
demás cambios en extraordinarias. O sea, vuelve el conflicto político en
esta Argentina inestable, con mucha gente que tiene tatuado en la frente una
imagen del corralito o de un plan Bónex. Hubo mucho temor, incluso hasta
hace muy poco.
Con la elección de medio término del 26 de octubre pasado, y con las
votaciones provinciales anticipadas, hubo temor de que se votara por
abandonar la idea política planteada por Milei y correr el riesgo de que el
poder político volviera al peronismo kirchnerista. Eso provocó, hace 15
semanas apenas, una gigantesca huida de capitales.
La compra de dólares de parte de los ahorristas a lo largo de todo 2025 fue
el mayor monto en 23 años. Específicamente no pasaba algo así desde que
empezó a derrumbarse la convertibilidad, algo que derivó después en el 2001,
el monto comprado superó los u$s 32.000 M, con un marcado freno después del
26/O.
Y, además de eso, debemos recordar que el dólar sigue intervenido, flotando
entre bandas controladas, y aplastadas por la presencia del tío Bessent, que
veremos hasta cuándo se extiendo. Este dólar barato hace que haya argentinos
viajando por el mundo como pocas veces se ha visto. Al punto que por viajes
y turismo se fueron unos u$s 10.000 M en 2025. El siempre eficiente Orlando
Ferreres advirtió que este dólar rompe empresas destruye empleos, y que se
necesita de un dólar de al menos $ 1815.
Es cierto que con el apoyo de Bessent, el BCRA pudo comprar u$s 1150 M en
enero. Incluso, habiendo pagado cupones y capital de Bonares y Globales, las
reservas crecieron en enero u$s 3337 M. Las liquidaciones del trigo y la
violenta suba del oro son los grandes responsables de ese crecimiento,
veremos dónde para el bajón del oro.
No hay que pagar dólares con los bonistas hasta el 9 de julio. Pero hay
vencimientos con organismos por u$s 5500 M. Y la deuda en pesos sigue
rodando: en la licitación miércoles vencían $ 9,4 B y absorbieron 11,4 B (la
mitad a 45 días, con tasa más baja que en los llamados anteriores). O sea,
como si no importara qué pase con las empresas o los empleos, la gran
prioridad de Milei y Caputo sigue siendo bajar la inflación.
Entre noviembre y enero la carne vacuna tuvo un aumento insólito. Eso
reimpulsó la inflación, desde 1,5% en mayo hasta 2,8% en noviembre. Será
decisivo que el número de enero sea menor. Por la suba de la carne, el
consumo de ese producto cayó 42% y diferentes consultoras empiezan a
deslizar que el IPC de enero será menor.
Así, con Trump haciendo un estropicio tras otro, los títulos argentinos
están con un buen momento. La tasa a 10 años de Brasil está en un
inquietante 13,6% anua, en tanto que la Argentina bajó hasta 9,1%, ya muy
cerca del 8,9% mexicano y del 6,7% de la India. Las Bolsas mundiales bajaron
en todas partes, un 0,7% semanal, con dura estocada para Frankfurt. Y el
Merval fue una fiesta. Acaba de subir 3,5% en pesos y 4,6% en dólares.
¿Puede seguir esta tendencia? Lo importante será qué pase con la economía.
Consultoras privadas dicen que en diciembre la actividad subió 0,2% y que la
variación de todo 2025 fue del 4% positivo. La clave es, obviamente en
consumo: las familias tienen que dedicarle cada vez más parte del ingreso a
los gastos fijos, como tarifas de servicios públicos, prepagas, expensas,
alquileres, cuotas de colegios, remedios, etc. Y la gente, atónica, se acaba
de enterar que el gas sube 17% este mes.
Todo está marcado por la incertidumbre, por lo que los expertos recomiendan
hacer orden cerrado y armar una cartera en activos de alta calificación. El
caos geopolítico es impredecible, hay un petróleo incierto, elecciones
desafiantes en Brasil y EE.UU. Hoy por hoy, como se decía antes, muchos
argentinos repiten "por suerte la Argentina está tan lejos". Con eso de
corto ven un panorama interno favorable, pero muy susceptible a un shock
externo.
¿Qué va a pasar con el dólar? ¿Habrá finalmente una estocada para las
tecnológicas? ¿Hasta dónde puede llegar es desastre que hay en Japón? Sin
dudas, si la inflación norteamericana sigue creciendo, tendremos un 2026 en
el que habrá que viajar con el cinturón de seguridad bien ajustado, y con el
siguiente portafolios de inversión posible:
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