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Luis Varela
SABER INVERTIR

Edición en línea del Domingo 8 de marzo de 2026
ARGENTINA ESTÁ EN ESTANFLACIÓN DESDE HACE MESES: LA UTILIDAD DE LAS EMPRESAS ENTRÓ EN UN BARRANCO Y LA RECAUDACIÓN BAJA
Las ganancias se hunden: si la micro no mejora, la macro no aguantará
Escribe LUIS VARELA
luisalbertovarela@hotmail.com
Hora a hora se
siguen desarrollando las calamidades en lo que ya está declarado como la
Tercera Guerra del Golfo. Además de la devastación y muerte, los efectos
secundarios de este milenario conflicto son completamente desconocidos. De
momento, en un pulso que nadie sabe cuánto durará, se ha desatado una
vertical suba para el precio del petróleo, lo cual plantea más inflación
para el mundo y probablemente tasas de interés más altas durante más tiempo.
La suba del crudo es notable. Hasta hace pocas semanas el barril se ubicaba
entre 55 y 60 dólares, pero según los últimos precios la variante WTI llegó
a 91,30 dólares y el Brent a 93,20 dólares, los precios más altos desde la
pandemia de covid-19 en 2022. Esto significa, solo en la primera semana de
marzo, el barril de crudo sube 35,9%, y eso arrastra a todo tipo de
derivados, como el gas, los agroquímicos, la urea, lo cual encarecerá a los
alimentos. Y también se concretó un salto del 8,8% para el aluminio
(energético intensivo), lo cual elevará los precios de las industrias.
Con la actual foto, que se puede derretir en un instante si Irán termina
pronto con bandera blanca, la titular del FMI Kristalina Georgieva dijo "nos
tenemos que preparar para una economía mundial con más inflación y menos
crecimiento". Pero, paradójicamente, como cada vez que hubo guerras en el
hemisferio norte, estos altos valores de las materias primas le ofrecen una
ventana de oportunidad a la Argentina, por más ingreso de dólares por la
exportación de energía, minerales y granos.
¿Cuánto puede durar esta situación? Absolutamente nadie lo sabe. EE.UU., un
país con 250 años de existencia, enfrenta a Irán, los persas, que tienen
2800 años combatiendo contra todo para llegar a este momento. Hay analistas
que adivinan un precio del petróleo de 150 dólares si esta pelea se alarga.
Y otros que afirman que, si Trump logra desintegrar al régimen, el crudo
puede derrumbarse hasta 50 dólares. ¿Qué ocurrirá? Nadie lo sabe.
En este contexto de gran riesgo e incertidumbre, todo lo que es riesgoso
pierde. Los inversores hacen movidas hacia lo que creen que es más seguro.
Esta misma semana, la mayor gestoría de activos del mundo, sufrió una
corrida de salida de inversiones desde algunos de sus fondos de inversión.
En alguna variante de ese tipo de producto tuvo huida del 35% de los dólares
que había. Y BlackRock tuvo que activar algo que le permite su contrato:
aplicó un corralito, dijo que desde el lunes no podrán irse todos los
dólares de manera inmediata, sino que podrá haber retiros de sólo 10% de lo
invertido.
Esa especie de "corralito" (algo que conocemos a sangre y fuego todos los
argentinos de más de 40 años) determinó que la cotización de BlackRock se
hundiera en Wall Street. Su precio cayó casi 8% el viernes. Cotizaba a 1160
dólares hace 6 meses y esta semana cerró a apenas 955 dólares, con una caída
del 17,7%. Eso se refleja en todas las Bolsas, que acaban de tener la peor
semana desde octubre del año pasado, cuando Donald Trump aplicó el pico de
tensión con los aranceles.
En el balance semanal hubo un fuerte recorte del 2 al 7% en las Bolsas del
mundo, con baja del 2% promedio en Wall Street, del 5% en San Pablo, Chile,
Tokio y México, y del 7% en Frankfurt y Madrid, cuyo presidente Pedro
Sánchez le negó asistencia a Trump, y el Presidente estadounidense ladró
otra vez: amenazó con cortar todo negocio comercial de EE.UU. con España.
Paradójicamente, con el BCRA comprando dólares a dos manos desde el arranque
del año, esta angosta ventana con commodities tan altos promete que habrá
gran entrada de dólares por exportación de petróleo, gas, minerales y sobre
todo granos, con una cosecha gruesa que viene con números récord. Eso está
haciendo algo inesperado: los bancos argentinos tienen depositados la mayor
cantidad de dólares desde 1997. Eso eleva las reservas del Banco Central, y
permite que Argentina vaya pagando deudas sin pedir dólares prestados.
Esto afecta notablemente a los grandes bancos de inversión de Wall Street,
que esperaban que la quebrada Argentina se arrastrara nuevamente y pidiera
dólares con desesperación para no entrar en default. Esperaban cobrarle al
país tasas de entre 9 y 11% por nuevos préstamos. Pero Caputo, en una foto
instantánea, tomó unos pocos dólares en el reducido mercado local al 6%, lo
cual en los hechos significa un riesgo país equivalente a 200 puntos
básicos.
Y aquí se abre otra posición bipolar. Mientras Caputo dice que no irá a Wall
Street a pedir dinero prestado, el Presidente Milei y casi la mitad de los
gobernadores argentinos están llegando a Nueva York para iniciar mañana la
"Argentina Week", en una ronda de negocios en la que venderán al país para
conseguir inversiones. Probablemente no sean dólares directos, sino fondos
para negocios concretos. Milei, pragmático, juega a muchas puntas: acaba de
reactivar las represas de Santa Cruz, con lo cual, mientras le da la mano a
Trump, les entrega un guiño a los chinos.
La situación tiene varios elementos en juego, todos difíciles de resolver.
Este mes Caputo enfrenta vencimientos de deuda en pesos por $ 18,1 B ($ 15 B
con privados y $ 3,1 B intra sector público. Y en abril ese vencimiento
salta a$ 31,2 B ($ 18,9 con privados y $ 12,3 B con estatales).
La situación económica es de una virtual estanflación. Si se mide la
cantidad de empresas que había en 2023 contra las que hay hoy, han
desaparecido innumerable cantidad de firmas. Casi todas las provincias
tuvieron reducción de compañías, sólo Neuquén (Vaca Muerta) logró aumentar
sus empresas en 1%. En el resto del país hay reducciones de hasta el 10% de
compañías.
En promedio el achique es del 3%, pero hay caídas verticales en provincias
que tenían firmas pagadas por el Estado, con el plan platita (inexistentes
en los hechos, ya que existían, aunque no vendieran nada. El achique más
notorio es en Provincias como La Rioja, Chaco, Corrientes, Misiones y Tierra
del Fuego.
Todo es un polvorín, con inversores buscando el mejor refugio que creen
tener. En los bancos locales la Argentina se dolariza: el stock total de
depósitos en dólares crece sin parar, está en el nivel más alto en 23 años:
hay u$s 39.000 M. Al tiempo que el stock total de depósitos en pesos se
estancó, cae en términos reales, está en $ 80 B (equivalente a u$s 550.000
M), con gente que hace carry trade de salida, ya que se espera que la
inflación esté entre 2,5 y 3% mensual durante al menos 5 meses, y las tasas
que pagan los plazos fijos en pesos no sirven: los montos grandes empatan y
los montos chicos pierden.
Además, está creciendo peligrosamente un número que alarma: uno de cada
cuatro deudores no puede pagar. La morosidad no crece solo con los bancos o
las tarjetas, también aumenta en el pago de las expensas, y la situación es
desconocida en servicios como ABL o agua, porque la Justicia dice que ese
tipo de servicios básicos no se pueden cortar. Las familias piden prestado
para pagar el alquiler u otros gastos.
Por otro lado, según entregamos en el informe de Perspectivas exclusivo para
suscriptores, la mitad de las empresas que cotizan en la Bolsa de Buenos
Aires entregó sus balances trimestrales con cierre a diciembre último. Las
ganancias se destruyeron: comparando 4°T25 vs 4°T24 se hundieron 66,3%
medidas en pesos y 72,9% medidas en dólares, con una situación muy
heterogénea, que indica claramente en qué empresas se puede invertir y en
cuáles no.
Esta virtual estanflación que sufre la Argentina desde hace 10 meses entrega
además otro elemento muy complicado, que mantiene al riesgo país en 575
puntos, sin poder bajar desde el triunfo de Milei el 26 de octubre, muy
ayudado por Trump y su secretario del Tesoro Scott Bessent, con quién Milei
acaba de reunirse. Esta parálisis está derrumbando la recaudación, y eso
quiere decir algo peligroso: si la micro economía no mejora, la macro no
aguantará.
Milei y Caputo confían en que este embudo será superado. Arrancó la
aplicación de la reforma laboral: las indemnizaciones por despido se
actualizarán según la tasa de los plazos fijos que pagan los bancos, lo cual
invitará a las pymes a que contraten sin meterse en camisa de once varas.
Pero hay una verdad: la estrategia de Caputo de financiarse en el pequeño
mercado local funcionará este año, con pocos vencimientos, pero en 2027 hay
una montaña de cuentas a pagar, dejadas por Martín Guzmán en la
reestructuración de agosto de 2020, cuando Alberto Fernández le dijo "decime
algo lindo", y su respuesta fue: en este mandato no pagamos nada, ya lo hará
el que viene.
¿Qué hacer con los ahorros frente a esta situación? Los más consultados
analistas de inversión tejen sus estrategias, que desplegamos a
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