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Luis Varela
SABER INVERTIR

Edición en línea del Domingo 5 de abril de 2026
RECOMIENDAN ESTAR EN CASH, TENER PACIENCIA Y MANEJAR EL TIMING PARA AFRONTAR EL CORTO PLAZO VOLATIL QUE VIENE
Inversores desorientados e indecisos: Trump está con el dedo en el gatillo
Escribe LUIS VARELA
luisalbertovarela@hotmail.com
Vivimos tiempos
extremadamente volátiles. El régimen iraní no se rinde y Trump sigue con su
amenazante cuenta regresiva, advirtiéndole a Teherán que si no acuerda
retrocederá "a la edad de piedra". Encima, por los feriados de Semana Santa,
los inversores están desorientados e indecisos porque no hay cotizaciones
que sirvan como brújula.
Trump puede tener muchas armas, pero gran parte del petróleo mundial está en
el Golfo Pérsico y en lo que va de este año el precio del barril de crudo se
disparó, con un aumento del 92,3%. Esto está generando previsiones de más
inflación en todas partes y gran chance de suba en las tasas de interés.
Con esto, crecen las chances de que entremos en una estanflación mundial. El
FMI dice que crecimiento global bajará de 4,1% a 2,6% anual. JP Morgan avisa
que hay un 35% de probable recesión mundial. Y encima aún estamos con una
suerte de burbuja en la cotización de las empresas de inteligencia
artificial, lo cual genera un escenario de gran riesgo.
Por esta razón, los grandes bancos de inversión dicen que hay que tener
cuidado con las acciones y los bonos de baja calidad. Remarcan que crece la
aversión al riesgo. Y para eso se basan en la historia del índice S&P 500 de
Wall Street (el más diversificado de NY), con reacciones durísimas en cada
momento en los que la economía mundial atravesó un gran stress.
Para entender lo que se puede plantear en el corto plazo basta decir que
durante la Guerra del Golfo de 1990 el S&P cayó 20%, que inmediatamente
después del ataque a las Torres gemelas perdió 11%, que en la crisis de 2008
se hundió 57%, que con el inicio de la guerra en Ucrania en 2022 cayó 10% y
hoy, en esta embestida contra Irán, viene perdiendo 5%.
Esta situación hace que la inflación mundial puede morder de nuevo. En
EE.UU. esperan que la suba de los precios internos vaya desde el 2,6% anual
actual a la zona del 4%. Eso plantea tasas de la Fed entre sostenidas o en
alza para el resto del año. Y esto de alguna manera ayuda a frenar la caída
del dólar global, y parece mantener un piso para refugios clásicos como oro,
plata y bitcoin, además de agregar dudas en los bonos de baja calidad,
provocando al mismo tiempo debilidad en las acciones.
Y por si todo eso no fuera suficiente, dentro de una semana empiezan a
entrar los balances del 1°T26 en la Bolsa de Nueva York. Allí se verá qué
pasó con las ganancias o las pérdidas de las empresas. En un momento en que
muchos inversores asustados están intentando abandonar fondos de riesgo, al
punto que BlackRock y Morgan Stanley habilitaran un corralito legal, que
permite retirar dinero, pero no de manera inmediata, sino escalonada.
Frente a esta huida de inversores uno de los bancos más grandes del mundo
salió a decirle a sus inversores que no se asusten, para que el temor no se
convierta en corrida. Buscó tranquilizarlos diciéndoles que el tema actual
es de corto plazo, mientras que el elemento geopolítico de hoy no se
convierta en un evento macro más amplio.
Así, el escenario base es que los flujos de petróleo seguirán saliendo desde
el golfo de manera suficiente como para evitar una recesión global y en
particular una recesión en EE.UU. La expectativa de ese informe plantea que
el petróleo va a retroceder, pero no hasta 60 dólares como estaba.
De todos modos, la probabilidad de que haya recesión en EE.UU. acaba de
subir del 20 al 35%. Y que este número no invita a tener gran temor, sino
atención, con análisis constante. El banco sostuvo que el panorama se puso
más complejo pero que no está roto: se mantiene por ahora la expectativa de
que el PBI de EE.UU. crecerá 2%.
Sin embargo -dice el informe- el shock actual es claramente inflacionario de
corto plazo, pasando de una inflación del 2,3 a casi 5% anual. El factor
decisivo es cuánto tiempo más durará la guerra: si la cuestión se resuelve
antes de mediados de abril, la tensión de largo plazo no subirá tanto, por
lo que aún se sigue pensando que en la segunda parte del año puede haber una
baja de tasa de la Fed.
Internamente, en territorio norteamericano el elemento clave es político,
porque la guerra con Irán no es popular entre los votantes estadounidenses.
Esta cuestión aumenta la probabilidad de victoria de los demócratas en la
elección de medio término del 3 de noviembre próximo, por lo que en la
Cámara de Representantes aumentará el dominio demócrata e incluso el Senado
pasará a entrar en terreno de paridad con los republicanos.
Si ese cambio en las bancas del Capitolio se produce puede iniciarse un
juicio político contra Trump en la apertura de 2028. Esta foto se mantiene
si es que la guerra termina antes de mediados de abril, por lo que el daño
parece por ahora contenible. Frente a eso el banco les recomienda a sus
inversores no abandonar el riesgo, pero sí mantenerse a la defensiva: buscar
acciones con buena calificación y oro.
Se ve un bache de corto plazo en el que hay que cuidarse, pero de largo se
puede seguir manteniendo los activos de riesgo. Y se reitera que de largo el
potencial alcista continúa. Así, los sectores salud, defensa y energía
-incluso la nuclear- se ven como las áreas con mejor desempeño.
Creen que la IA está mejorando la productividad. Ven que los activos reales
se beneficiarán más que los financieros. Creen que América latina puede
beneficiarse. Dicen que la traba en Qatar complica más al gas que al
petróleo. Pero reiteran que es crucial que la guerra termine a mediados de
abril. Si eso no se logra, las cosas se pueden complicar. Ante eso la idea
es ser defensivos en el corto y agresivos de largo.
Por lo que se ve hasta ahora, Japón y Europa son zonas mucho más afectados
por esta crisis. Pero hay que prestarle mucha atención a lo que pase con el
cambio de Powell por Warsh en la Reserva Federal, y están convencidos de que
es más probable que el BCE y el BoJ suban sus tasas y no ven esa posibilidad
en la Fed.
Por esta razón ha pasado lo que sucedió en los mercados durante los últimos
días, que detallamos aparte en el informe de PERSPECTIVAS. Y el consejo
reinante es seguir la filosofía de Warren Buffett, a menudo apodado el
"Oráculo de Omaha", algo que no se trata de fórmulas matemáticas secretas,
sino de una disciplina psicológica férrea.
Por eso, en el contexto económico actual de 2026, la estrategia que gana
está titulada como "Cash, Paciencia y Timing", en una especie de manual de
supervivencia para los inversores inteligentes. Esta forma de decidir tiene
tres pilares fundamentales:
1) Estar "Cash", con el "arma cargada". Buffett siempre ha dicho que el
efectivo no es solo dinero estático, sino una opción de compra sobre
cualquier activo. Es tener liquidez como defensa, es decir mantener una gran
reserva de efectivo, resistir así para no tener que vender activos a precios
de remate. Esto es usar la liquidez como ataque ya que cuando los mercados
entran en pánico, el efectivo es lo que le permite comprar empresas
excelentes a precios de "oferta". Y lo dice con todas las letras: "Cuando
llueve oro hay que sacar un balde, no un dedal".
2) Hay que tener paciencia, utilizar el arte de no hacer nada. En un mundo
obsesionado con el trading diario y las notificaciones de apps, la paciencia
es la ventaja competitiva de Buffett. Hay que invertir en lo que se
entiende. Si no hay nada que guste, se puede esperar años sentado sobre una
montaña de billetes sin sentir la presión de "tener que hacer algo". El
mejor camino de un negocio sólido es el tiempo, el objetivo es comprar y
mantener "para siempre".
3) El otro factor clave es el Timing. No hay que entrar en el terreno de los
especuladores que intentan adivinar el gráfico de mañana. La regla de oro es
"ser temeroso cuando los demás son codiciosos, y ser codicioso cuando los
demás tienen miedo". No hay que comprar porque sea "lunes" o "enero"; hay
que hacerlo cuando el precio de una acción está significativamente por
debajo de su valor intrínseco.
Es que tras periodos de exuberancia en mercados tecnológicos o
criptoactivos, los ciclos económicos suelen regresar a lo básico. Cuando la
inflación es volátil o las tasas de interés suben, las estrategias de
"dinero fácil" fallan. El "cash" protege contra la volatilidad y permite
aprovechar caídas. La "paciencia" evita tomar decisiones emocionales basadas
en el pánico. Y el "timing" permite entrar en empresas de calidad cuando
todos los demás están huyendo.
En resumen, la receta no es comprar barato para vender caro rápido, sino
tener el efectivo listo para esperar la oportunidad y actuar con agresividad
cuando el mercado cometa un error de precio. Frente a esto, la cartera de
inversión ideal para este momento está conformada de la siguiente manera:
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