Luis Varela

SABER INVERTIR

Edición en línea del Domingo 24 de mayo de 2026

 

 

 

MIENTRAS LAS BOLSAS Y LOS BONOS DEL MUNDO PIERDEN VALOR, LOS TÍTULOS ARGENTINOS RECUPERAN VALOR: CUÁLES SON LAS CAUSAS

El riesgo argentino es el único que baja en toda la región

 

Escribe LUIS VARELA
luisalbertovarela@hotmail.com

Con toda la oposición más perdida que turco en la neblina, y con los medios embistiendo en masa contra el Gobierno (repitiendo hasta el infinito notas sobre Adorni, sobre $LIBRA y sobre la interna entre santiaguistas y karinistas), la economía argentina empieza a mostrar signos de rebote, que se hacen más visibles porque comparan con números de abril y mayo del año pasado, que ya habían sido meses malos.

Y mientras los más críticos detallan obstáculos para la reelección, diciendo que no hay nada para festejar y que el círculo rojo huele sangre, el interminable Aníbal Fernández les hizo un dibujito a los que más bombardean al Gobierno: entrevistado en un streaming inundado de peronistas que le buscan el pelo al huevo les contestó: "¿Vos querés saber si yo dejo algo de lo que hizo Milei? Sí, todo. Dejo todo, no toco nada”.

La reacción de fondo es la misma en todos y cada uno de los sectores que se revise. Irónicamente, en cualquier área que se consulte la respuesta es exactamente la misma: "Si, en muchos lugares hay que terminar con el despilfarro, pero con la mía no". Y mientras el grupo mediático que más le aplica la motosierra al cuello de Milei, empieza a reconocer que la mejora en el nivel de actividad es la tabla salvadora que le queda a la Casa Rosada.

Y una de las consultoras que siempre se destaca por adelantarse a leer lo que vendrá terminó de dejar a todos con la boca abierta: sin ambigüedades, Federico Aurelio -titular de ARESCO, una investigadora de mercado y de opinión pública- remató: "Si a la economía le va bien, Milei gana de acá a la China".

Así, todavía con total incertidumbre por la guerra en Irán, la foto de lo que pasa muestra que "la única verdad es la realidad". Esta semana el INDEC dio números decisivos: la Argentina está con la exportación más alta de todos los tiempos, con el mayor superávit comercial desde 2002, con un rebote del 5,5% anual en la actividad económica y hasta una universidad que golpea desde hace rato al Poder Ejecutivo acaba de mostrar un repunte en la confianza del consumidor.

Además, mientras acaba de darse media sanción a la ley de hojarasca y a la regla de las zonas frías, el Gobierno acaba de presentar números en los que, a pesar de la menor recaudación impositiva, el superávit fiscal sigue, más acotado, pero sigue. Y, tras la mejora de la nota en de Fitch, la calificadora MSCI adelantó que el 23 de julio revisará la nota argentina.

Condenados por el prontuario que acumulamos desde hace décadas, el país aún sigue en la categoría "standalone" (solos como locos malos). Y, si bien es cierto que no hay mucha confianza en que se nos coloque en el grupo de mercados emergentes (porque el titular del BCRA Santiago Bausili confirmó esta misma semana que el cepo a las empresas no se levanta), hay una verdad absolutamente contundente.

En lo que va de mayo, mientras el riesgo país de toda la región subió entre 4 y 11 puntos básicos (con más castigo para Ecuador, México, Brasil, Chile y Uruguay), el riesgo argentino acumula una baja de 42 puntos, con los bonos argentinos resistiendo frente a una generalizada baja en los bonos mundiales. Y esta semana, mientras las Bolsas del mundo anotaron una suba promedio del 1,6%, la Bolsa de Buenos Aires saltó 4,5% en dólares y 5,2% en pesos, con gran reacción para las ADR argentinas que se transan en NY.

Eso, además, vino acompañado por una permanente compra de dólares de parte del BCRA: ya araña la adquisición de US$ 9000 M en lo que va del año y las reservas brutas de la autoridad monetaria están en máximos de los últimos siete años. Y todavía no entraron los US$ 1000 M que acaba de aprobar el board del FMI, luego de revisar lo que pasa con los números de la economía argentina.

Más allá de todo lo dicho, es cierto que la mayor parte del pueblo argentino está con los bolsillos rotos. De hecho, en un país que se caracteriza por su notable fanatismo futbolístico, Aerolíneas Argentinas acaba de cancelar todos los vuelos que tenía programados desde el interior para ir al Mundial. A 18 días del primer partido en el estadio Azteca, los chárter que había desde las provincias ya no estarán por baja demanda. Se mantienen 20 vuelos semanales desde Ezeiza y los servicios especiales a Dallas y Kansas City, donde jugará la selección argentina.

Por supuesto, nadie puede imaginar qué otro desvarío habrá en torno a la guerra en Irán. Ni tampoco se puede saber con seguridad qué ocurrirá en las elecciones en Brasil (presidencial el 4 de octubre) o en EE.UU. (de medio término el 3 de noviembre). El viento en contra que hay en el mundo puede crecer.

Todo está a ciegas. Nadie sabe ni qué pasará con la inflación. Este tiempo es complejo. Para no ser indigente una familia necesita $ 665.053, para no ser pobre se requieren $ 1.469.768 y para ser de clase media es necesario un ingreso de al menos $ 2.384.515. Eso hace, por ejemplo, que con estos fríos las ventas de ropa de abrigo se hayan derrumbado 70%.

Con esta realidad, hay una incógnita total sobre qué podrá pasar con los votos en octubre de 2027. Tampoco puede saberse qué harán los involucrados para desarmar la "causa cuadernos", donde ¿amenazados? testigos clave se desdicen o no se pueden localizar. Adelantándose, el Gobierno empezó a hacer campaña bajando retenciones de 7,5 a 5,5% para trigo y cebada desde junio (lo hace porque las proyecciones de siembra vienen muy caídas) y para la soja, de a 0,25 o 0,5% por mes a partir de enero. Si la recaudación lo permite la bajarán de 24 a 21%: "y si Milei gana, la promesa es bajar la retención a la soja hasta 15% en 2028, advirtiendo que si gana otro la retención puede volver a subir bruscamente, quizás con otra 125".

La vertical caída cultural en la que está inmersa la Argentina desde hace años nos reconfiguró la cabeza. Insólitamente, con palabras como "tremendo" o "increíble" los canales de televisión mostraron esta semana a una chica de 24 años que está construyendo su casa en Luis Guillón "con sus propias manos".

En algún momento, el líder que arrastró masas en este pobre país dijo "mejor que decir es hacer, y mejor que hacer es realizar". Estamos en una situación bisagra. Los depósitos que hay en los bancos se han congelado. Las entidades cobran comisiones indecible. Las tasas de interés bajaron tanto que el "carry trade" está herido. En plena liquidación de cosecha, el dólar se congeló (en 9 meses con inflación del 26%, el billete se movió 0%). El que apostó al dólar pierde no solo contra inflación sino también contra la tasa de interés.

¿Se mantendrá esta situación en los tiempos que vienen? El ministro Luis Caputo dijo que "tenemos por delante los mejores 18 meses en décadas". ¿Será así? Los consejeros de inversión están rotando sus carteras recomendadas, con una configuración que no se veía en años. ¿Qué aconsejan? Veamos:
 

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