Luis Varela

SABER INVERTIR

Edición en línea del Domingo 31 de mayo de 2026

 

 

 

MAYO FUE POR LEJOS UN GRAN MES PARA ACCIONES Y BONOS, MIENTRAS QUE EL DÓLAR Y LAS TASAS FUERON POSICIONES NEGATIVAS

Inversiones en la Argentina: Sur, el Mundial y después

 

Escribe LUIS VARELA
luisalbertovarela@hotmail.com

La Argentina tiene cotizando diariamente al menos seis tipos de dólar (mayorista, oficial minorista, turista, blue, mep y contado con liquidación). Hay más como el dólar cripto y el senebi (que operan en la oscuridad total por montos menores), pero según los especialistas del mercado cambiario a través del dólar mayorista se hace el 87% de las operaciones totales.

El dólar mayorista cerró el viernes a $ 1408, es decir exactamente el mismo precio que tuvo en la apertura de setiembre del año pasado. Según las ocho principales consultoras privadas, en mayo hubo una inflación del 2,15% mensual, lo cual significa que desde setiembre a esta parte la inflación fue del 26,3% y el dólar mayorista subió 0%.

Esto significa, simple y llanamente, que el que apostó al dólar desde que Axel Kicillof ganó en la elección de la provincia de Buenos Aires, el 7 de setiembre del año pasado, el que apostó al dólar, comprándolo y llevándoselo al colchón o a una caja de seguridad perdió algo más de la cuarta parte del valor de compra que tiene acovachado.

Según datos oficiales del BCRA, los argentinos compraron US$ 2876 M en abril de este año (último mes con información registrada). Y desde que se abrió el cepo para las personas, el 14 de abril de 2025, los argentinos con capacidad de ahorro (las clases alta y media alta) llevan comprados la friolera de US$ 52.536 M, un valor equivalente al 8% del PBI.

Esta situación se desarrolla con una actividad económica bipolar: hay sectores a los que les va muy bien (petróleo, gas, minería y campo) y otras áreas que están en la lona (fundamentalmente comercio, industria y construcción). Para describir esto, los especialistas dicen que el funcionamiento argentino evoluciona con forma de la letra "K", algunos para arriba y otros para abajo.

La gran cuestión es que petróleo, gas, minería y campo tienen apenas el 8% del empleo total, no mueven el amperímetro del mundo del trabajo. La industria, el comercio y la construcción aglutinan el 47% de los trabajadores. En tanto que sectores como educación, salud, transporte, servicios financieros, sector público y profesionales en general suman el 45% de los trabajadores.

Según datos oficiales, la creación de riqueza que ha logrado la Argentina desde 2011 a esta parte es prácticamente 0. Se supone que para crear riqueza hay que invertir y producir. Y el programa económico puesto en marcha por el Presidente Milei y Luis Caputo mantiene un nuevo modelo, con la Argentina dejando de vivir de sí misma (ya que eso no funcionó en las últimas décadas), para empezar a tratar de vivir de las exportaciones.

Y algo de eso se está logrando: en abril de este año hubo exportaciones por US$ 8914 M, el monto mensual récord de todos los tiempos. Mientras que, a valores constantes, abril de este año tuvo un superávit comercial (exportaciones menos importaciones) por US$ 2710 M, el monto más alto desde setiembre de 2002, mes en el que Argentina tuvo una balanza comercial positiva por US$ 2825.

Aquel récord de setiembre de 2002 fue logrado después de la devaluación vertical que sufrió la Argentina tras la salida de la convertibilidad Menem-Cavallo, en la que 1 dólar cotizó a 1 peso durante casi 10 años. Como ni radicales, ni peronistas quisieron hacer un ajuste del sector público, la economía estalló, haciendo volar al tristemente célebre ex presidente Fernando De la Rúa por los aires (en helicóptero más precisamente).

Así, todos los ahorros que tenían los argentinos ahorrados en los bancos se evaporaron cuando el 1° de enero de 2002 el presidente provisional Eduardo Duhalde dijo una frase que todos los que tienen más de 35 años tienen grabada en el hipotálamo: "El que depositó dólares, recibirá dólares; el que depositó pesos, recibirá pesos".

¿Qué fue lo que sucedió? Desde la caída de De la Rúa y setiembre de 2002 (récord de superávit comercial) el dólar saltó de 1 a 3,77 pesos. Lo cual significa que quienes tenían 100 pesos en los bancos que creían tener 100 dólares, pasaron a tener 26,50 dólares. Desde ahí nadie más creyó, lo cual explica por qué desde que se levantó el cepo para las personas se hayan comprado US$ 52.536 M, el 8% del Producto.

Habiendo dicho esto, con gran destrucción de empleo en los sectores que más personal contrata, la Argentina enfrenta dos desafíos. El ajuste permanente de Milei (que es algo local) y la imparable evolución de la inteligencia artificial (que es un fenómeno global). Esto significa, entre otras cosas, que hoy -a través de los celulares- la gente encuentra en las redes precios de productos más baratos y compra (vía internet o personalmente) donde más le conviene.

De ahí que cualquiera que camine la calle puede ver de qué modo centenas y centenas de comercios tienen personas atendiendo con los brazos cruzados, mientras van llegando cada vez más paquetes o servicios con entregas a domicilio, es decir un cambio de época. Y esto es imparable, como cuando el auto reemplazó a los carruajes a caballo: el que no se adapta, muere.

Esta transformación no es exclusiva de la Argentina, ocurre en todas partes. Solo que, en el mundo, para tratar de tapar el sol con la mano, los Estados ponen barreras, les crecen la inflación, el déficit fiscal y los niveles de deuda. Mientras que, sin anestesia, en la Argentina Milei experimenta otro rumbo: superávit fiscal (un tanto discutible porque posterga pagos), desinflación (que se ha trabado en 30% anual desde el 200% dejado por Massa y los Fernández) y reducción de deuda en dólares, pero aumento de deuda en pesos.

¿Cuál es la foto financiera que se ve en este particular momento? En mayo, por lejos, con una inflación del 2,15% mensual, la Bolsa de Buenos Aires fue la mejor inflación: el índice S&P Merval subió en el mes 11,7% en pesos o 10,4% en dólares, al tiempo que el resto de las Bolsas del mundo tuvieron evoluciones muy dispares: Tokio subió 11,9%, el Nasdaq de NY trepó 8,4%, Frankfurt y Madrid subieron 3,3%, el Dow Jones de NY aumentó 2,8% y México subió 0,9%. Pero Santiago de Chile bajó 1,1% y San Pablo cayó 7,3% (con el agravante de que en Brasil el dólar subió de 4,95 a 5,05 reales).

Es decir que, medido dólares, desde que el secretario del Tesoro de EE.UU. Scott Bessent salvó a la Argentina de otra macro crisis y gracias a eso Milei pudo ganar el 26 de octubre pasado la elección de medio término y cambiar la composición del Congreso, el índice de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires acaba de marcar su valor más alto desde principios de enero de 2025.

Desde que se votó el 26 de octubre, la Bolsa porteña anota un salto en dólares del 80,4%, de 1227 a 2215 dólares. Y desde el cierre de octubre a esta parte la diferencia de precio entre algunas acciones es asombrosa: Clarín subió 61%, Banco de Valores 48%, YPF 42%, Transener 38%, Cablevisión 34% y Telecom 27%. Al tiempo que, de manera calamitosa, Semino cayó 38%, Fiplasto 34%, Ledesma 32%, Longvie 30%, Introductora, Camuzzi y Molinos 29%, Morixe 28% y San Miguel 27%, todas para abajo.

Mientras tanto, con el BCRA comprando reservas, acumulando la posición bruta más alta desde setiembre de 2019, pero con reservas netas todavía negativas en menos US$ 4000 M (según la consultora EcoGo), desde el agujero de US$ 11.000 M negativos dejados por Massa y los Fernández.

¿Cómo impacta esta mejor posición de dólares del BCRA y la seguridad de que ya se tienen los fondos suficientes como para pagar la deuda en dólares de este año? Con el triunfo bonaerense de Kicillof, los bonos argentinos tuvieron una caída inmediata del 10%, por lo que entre fines de agosto 25 y mediados de setiembre 25 el riesgo país subió de 800 a 1450 puntos básicos. Pero desde ese momento no para de bajar.

Desde aquel momento hasta ahora los bonos subieron tanto que el riesgo país argentino bajó de 1450 a 493 puntos básicos, el menor nivel desde mayo de 2018. Y hoy el riesgo de los países vecinos está más cerca: Ecuador tiene 419 puntos, México 208, Brasil 176, Perú 112, Chile 87 y Uruguay 65. En mayo, el riesgo argentino bajó 63 puntos básicos y el de Perú se redujo en 8, pero el de Ecuador subió en 8 unidades, el de México y Chile en 4, el de Uruguay en 3 y el de Brasil en 2.

Mañana empieza mayo y hay muchas incógnitas, locales y externas. De hecho, hoy mismo 41 millones de colombianos elegirán nuevo presidente, en lo que se presume que habrá balotaje. Trump, decididamente, fracasó en su intento por derrocar a Irán (busca una tregua para pasar el mundial de fútbol y la elección norteamericana de medio término con el menor ruido posible, y después acometer de nuevo). Pero en EE.UU. la gente está que arde, con el precio de la gasolina en el cielo (subió 100%) y el costo de la cuota hipotecaria saltó del 5,5 al 6,5% anual.

En esta Argentina con los bolsillos rotos, desde mañana debe enfrentar nuevos aumentos en luz, gas, agua, prepagas, colectivos, colegios, trenes y peajes. Por lo que todavía estamos en un país con una inflación sostenida algo superior al 30% anual, con plazos fijos que se queman en los bancos ya que pagan 19,9% por montos chicos y 25,6% por montos grandes.

¿Qué perspectiva se abre para mayo? Todavía hay pico de liquidación del campo, con precios del petróleo y los minerales todavía altos (no tanto como hace un mes). La agencia Fitch le mejoró la nota a la Argentina de CCC+ a B-. Y el próximo 18 de junio (en menos de tres semanas) Morgan Stanley (que elabora el índice de riesgo MSCI) realizará su revisión anual de calificaciones.

El nivel de riesgo que miden las calificadoras está muy ligado a la libertad de movimiento de capitales (ausencia de cepo), es decir que cualquier empresa pueda invertir dólares hoy y sacarlos mañana mismo si lo desea. El titular del BCRA Santiago Bausili ya dijo en conferencia de prensa que eso no ocurrirá, el cepo para las empresas seguirá, al menos hasta la presidencial de octubre de 2027.

¿Qué puede pasar entonces con la calificación argentina? Actualmente, el país se encuentra en la categoría de "Standalone" (solos como locos malos), el escalón más bajo debido a los controles de capitales vigentes. Dado que el riesgo país viene mostrando una compresión fuerte y hay avances macroeconómicos, el objetivo más realista para este mes es que MSCI decida colocar a la Argentina en su lista de vigilancia (watchlist) para un eventual ascenso a la categoría de Mercado de Frontera (o directamente Emergente, aunque ese es un trecho más largo).

El proceso de MSCI requiere que un país pase al menos un año en observación bajo esta lista antes de hacer efectiva una reclasificación. Por lo tanto, ingresar a la watchlist ahora abriría la puerta para dejar de ser standalone formalmente en 2027.

Si nos suben a mercado de frontera, Argentina compartirá calificación con 28 países: Bahréin, Bangladesh, Benín, Burkina Faso, Costa de Marfil, Croacia, Eslovenia, Estonia, Guinea-Bissau, Islandia, Jordania, Kazajistán, Kenia, Letonia, Lituania, Mali, Marruecos, Mauricio, Níger, Omán, Pakistán, Rumania, Senegal, Serbia, Sri Lanka, Togo, Túnez y Vietnam.

Así y todo, si la suba de la nota se concreta, las acciones y los bonos argentinos podrán seguir mejorando. Y, con un dólar que de momento debería seguir planchado, las tasas deberían seguir negativas contra la inflación (pero algo positivas contra el dólar). Pero todo con una espada de Damocles: si la economía que emplea gente no mejora, inmediatamente después de la distracción del Mundial de Fútbol se iniciará una feroz campaña electoral, con mucha gente en la lona, que deberá decidir si vuelva a apoyar a Milei, o no, tal como pasó en diciembre de 2023 y en octubre de 2025.

¿Qué hacer entonces con los ahorros frente a esta disyuntiva? Los consejeros de inversión dividen sus consejos con gran diferencia entre corto y mediano-largo plazo. Y las que siguen son sus recomendaciones:
 

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