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CON MUCHO RIESGO, LAS DECISIONES
DE INVERSIÓN
DEBEN SER QUIRÚRGICAS
Muchos
prefieren no ver, pensar en otra cosa. Afrontar la vida con ojos
bien cerrados es más fácil, genera menos tensión, afecta menos los
nervios, la psiquis, y quizás tienen razón. Cada uno elige cómo
protegerse, si entender y ser más cauteloso, o dejar que el viento
sople, y que se lleve lo que se tenga que llevar, ya que cada uno,
individualmente, siente que no tiene elementos como para poder
defenderse.
Pero lo que pasa, pasa, está ahí y está en desarrollo. El 28 de
febrero empezaron los bombardeos masivos de EE.UU. e Israel sobre
Teherán y otras ciudades iraníes. Ese día el Presidente de EE.UU.
Donald Trump anunció que el conflicto duraría 4 o 5 semanas. El 3 de
marzo fue eliminado el líder supremo religioso iraní el ayatollah
Ali Jamenei, que estaba en el poder desde 1989. Ya pasaron 16 días
de guerra en Irán, y hay una principal pregunta sin ninguna
respuesta: ¿cuándo termina?
El 24 de febrero de 2022 el mandamás de Rusia Vladimir Putin inició
el ataque sobre Ucrania. Dijo, como hace Trump ahora, que esa
invasión duraría 3 días. Ya han pasado 524 días y lo que se ha
informado, hasta ahora, de ambos lados es que en Rusia murieron 1,28
M de soldados y en Ucrania el número llega a 600.000. Eso provocó el
éxodo de unos 4,6 millones de Ucranianos. Antes de la invasión rusa,
Ucrania tenía 42 millones de habitantes, el 11% se fue, está
buscando otro lugar en el mundo.
¿Cuál será el éxodo que tendrán Irán y todos los países del Golfo
Pérsico después de este evento? Nadie lo sabe. Muchos de esos
lugares, además de vivir del petróleo o del gas, empezaba a vivir
del Turismo y del deporte. Solo por dar un ejemplo, la Fórmula 1
eliminó a Rusia del calendario de sus carreras en 2022 y nunca más
volvió a incorporarla. Y ahora acaban de cancelar oficialmente los
Grandes Premios de Bahrein y de Arabia Saudita.
Pero, además de los tremendos datos de muertes y éxodos, con
familias destruidas u obligadas a vivir como parias en otro lugar,
hay otros efectos económicos, que también tienen gran impacto. En la
última semana, por ejemplo, el barril de petróleo acaba de subir 9%
y en la mitad de marzo sube 45%. La variante WTI, que estaba en 55
dólares antes de estos sucesos, hoy vale casi 99 dólares. Y el
Brent, que estaba en 60 dólares, hoy cotiza a 103 dólares.
Esto ocurre, esencialmente, porque Irán tiene el control del
estrecho de Ormuz, la puerta de salida del Golfo Pérsico. Tiene el
control de salida de petróleo y gas, no solo de la energía iraní,
sino de los otros siete países de toda esa área (Arabia Saudita,
Bahrein, Qatar, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Irak, Kuwait y Omán).
Desde ahí sale, aproximadamente, el 22% del petróleo del mundo, gran
parte de esa producción va con destino a Asia: India, China, Corea y
Japón, esencialmente.
En una guerra si se quiere barata para los iraníes, el sucesor
Mojtaba Jamenei (hijo del ayatollah anterior) ha colocado minas en
el estrecho de Ormuz. Esos explosivos tienen impacto para cualquier
embarcación no iraní que quiera cruzar. Solo pasan barcos iraníes,
con petróleo o gas. Y, completamente a contramano de la verdadera
intención de Trump (como hizo con Venezuela), EE.UU. no está
logrando que el petróleo del Golfo Pérsico se negocie en dólares. Lo
que Irán deja pasar se opera en yuanes, la otra moneda global que Xi
Jinping quiere instalar, para terminar con la hegemonía del dólar.
China, además, aumentó su importación de energía desde Rusia, que se
transa en yuanes y rublos, evitando al dólar.
Con este estado de situación, el Presidente Trump ha quedado
desnudo, dijo que no puede solo con el estrecho de Ormuz y convoca a
una misión naval internacional. Pero, dejando boquiabierta a la Casa
Blanca, Francia e Italia acaban de iniciar diálogos con Mojtaba
Jamenei para que deje pasar barcos hacia Europa, y que se operen en
euros, tratando de mantener a la moneda de la Unión Europea a flote.
Gracias al éxito en Venezuela, y con esta guerra en Irán en proceso,
Trump logró frenar la durísima caída que venía experimentando el
dólar. Medido contra una canasta integrada por euros, reales,
francos suizos, libras, chilenos, yuanes y yenes, el dólar
experimentó una caída del 11,3% en los 13 meses anteriores a esta
guerra en Irán. Pero desde que se iniciaron los bombardeos sobre
Teherán, el billete verde repuntó 3,1%.
De hecho, en la última semana el dólar ha subido 1,9% contra el
franco suizo, 1,6% contra el euro, 1,5% en Brasil, 1,3% contra la
libra, 1,2% en Japón, 1% en México y 0,5% en Chile, pero no varió ni
un solo milésimo contra el yuan, la nueva gran moneda imperial que
amenaza con la hegemonía del dólar.
Y, de una manera si se quiere diferente, pero absolutamente
complicada a la derrota total que tuvo EE.UU. en Irak, los iraníes
están desplegando su estructura terrorista supranacional para
generar la otra gran arma masiva: el terror. Esto significa que la
guerra se expande. Y tampoco es costosa, porque son micro
movimientos casi individuales, de gente que está dispuesta a
inmolarse por convicciones más religiosas que patrióticas.
Ocurrió, como se sabe, la embestida contra la sinagoga judía en West
Bloomfield (cerca de Detroit) donde hubo un solo muerto, el
atacante. La policía de Toronto aumentó al máximo la seguridad este
fin de semana tras reportarse disparos contra tres sinagogas. En
Ámsterdam, Países Bajos, se registró una explosión en la madrugada
contra la escuela ortodoxa judía Cheider, en el distrito de
Buitenveldert, sin heridos. En Rótterdam, también Países Bajos, se
produjo un ataque incendiario contra una sinagoga en el centro de la
ciudad. En Lieja, Bélgica, hubo una explosión que provocó un
incendio en una sinagoga local. En Zürich (Suiza) el gobierno suizo
publicó el viernes un informe alertando sobre un pico histórico de
incidentes antisemitas, incluyendo agresiones físicas a miembros de
la comunidad ortodoxa en plena calle...
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