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LOS PESOS SE QUEMAN EN EL BANCO Y LOS DÓLARES SE QUEMAN EN EL
COLCHÓN ¿QUÉ HACER?
La
guerra en Irán instaló una situación económico-financiera mundial
compleja y genera una realidad mixta en la Argentina. El impacto
principal es en el precio del petróleo: sube 47% en marzo y 78%
desde el valor que tenía en enero, con una particularidad, ya que en
EE.UU. (productor y exportador) el valor del barril de la variante
WTI (de Texas) es 12% más barata que la variante Brent de Europa, es
decir la diferencia más grande desde 2013.
Esta coyuntura tiene dos caras para la Argentina: una negativa, ya
que está subiendo 13% la nafta en los surtidores y eso mantendrá la
inflación alta por más tiempo; y otra positiva, porque el país es
hoy exportador neto de crudo, y eso generará dólares extra, con una
retención del 8% mientras el precio siga instalado arriba de 80
dólares. Con los precios anteriores a la guerra se esperaba que en
todo 2026 habría US$ 12.000 M de exportación de petróleo y ahora esa
cantidad subió a US$ 17.000 M, lo cual -de cumplirse- dejará en el
BCRA US$ 1360 M.
En cuanto a tensión social, hay varias preocupaciones, en general
todas en el Hemisferio Norte, muy lejos de la Argentina. Irán acaba
de atacar el sur de Israel dejando al menos 100 civiles heridos,
pero además bombardeó una base de Gran Bretaña y EE.UU. en la isla
Diego García en el medio del océano Índico a 4000 Km de distancia.
Eso indica que puede llegar a Paris, Berlín o Roma.
Y desde la cumbre del actual régimen persa lanzaron otra movida de
ajedrez. Para seguir ampliando el conflicto, Teherán amenaza con
atacar centros turísticos de todo el mundo. Por su estructura de
terroristas aislados, los ataques pueden ser sorpresivos y en
cualquier parte. Y esto para Europa es un problema grave, ya que el
turismo representa entre el 10 y el 20% de los ingresos sobre PBI y
sostiene en esa región unos 38 millones de empleos; el 10% de los
empleos viven de los turistas que pasean por esa región.
Esto, según estimaciones del FMI y el Banco Mundial proyecta alta
chance de que el mundo ingrese en un período de estanflación
(estancamiento con inflación), con tasas de interés más altas que
las actuales. Eso genera entre los inversores aversión al riesgo,
los capitales vuelan hacia lo que se supone es la calidad. Salen,
por ejemplo, de los mercados emergentes, pero en un momento en el
que fondos de inversión de los bancos más grandes de EE.UU. como
BlackRock y Morgan Stanley acaban de aplicar corralitos
(limitaciones a la extracción de dinero), algo legal porque estaba
escrito en los contratos de los inversores que depositaron dinero en
esas estructuras.
Pero, además del petróleo, hay notables efectos sobre otros activos
clave. Entre los valores considerados como reserva, hay una
bipolaridad, ya que en lo que va de marzo el Bitcoin sube 5%, pero
el oro cae 14% y la onza de plata se hunde 27%. Muchos de los bancos
centrales que vendieron bonos de la Fed y se colocaron en oro están
viendo de qué modo sus reservas se están haciendo añicos. Y eso abre
la puerta a una posible reversión, repitiendo lo que ocurrió tras la
crisis financiera de 2008, con los precios de los metales subiendo
sin parar hasta 2011, pero luego cayendo de manera imparable hasta
2015.
De fondo, esta invasión a Irán, realizada por EE.UU. e Israel, tiene
diferentes propósitos. Para Israel, se trata de supervivencia, ya
que los países árabes y la persa Irán quieren que Israel desaparezca
de la faz de la tierra. Y lo que Trump busca es que todo el crudo
que pase por el estrecho de Ormuz se negocie en dólares, para seguir
manteniendo la estructura de "petrodólares" que logró EE.UU. en los
años 70, algo que aumentó la hegemonía del dólar, y la posibilidad
de la Fed de emitir billetes a mansalva, sin costo alguno,
financiación gratis.
Con este movimiento, la Casa Blanca busca enfrentar la estrategia de
los BRICS, que procuran usar para el comercio monedas "no dólar",
fundamentalmente yuanes. Porque la guerra de fondo es entre EE.UU. y
China. Y aquí está el otro elemento que, como efecto secundario,
beneficia a la Argentina: Trump buscaba terminar esta guerra pronto
(casi como Putin en Ucrania) y tener una cumbre con Xi Jinping a fin
de este mes, pero ese encuentro ya fue postergado probablemente para
mayo.
La gran cuestión es que, en su estrategia de jugar a todo o nada,
los iraníes atacaron estructuras de petróleo y gas de todos los
países árabes, y Trump como represalia acaba de dar como ultimátum
destruir ese mismo tipo de estructuras dentro de Irán. Esto
significa que, si la guerra terminara mañana, con un rápido retiro
de Trump porque su imagen está cayendo rápido dentro de EE.UU. a
menos de 8 meses de la elección de medio término, el petróleo se
mantendrá alto durante más tiempo, posiblemente al menos seis meses.
Y hay, históricamente, un dato que se repite dentro de EE.UU. El
galón de gasolina valía antes de la guerra US$ 2,80, y con el
estrangulamiento del crudo acaba de superar los US$ 4, con más de
US$ en algunos estados de la Unión. Y cada vez que la gasolina
cuesta más de US$ 4, el gobierno de turno pierde la elección. Si
Trump no logra bajar el precio en los surtidores, perderá la mayoría
en el Senado y la Cámara de Representantes, por lo que el Congreso
norteamericano estará habilitado para hacerle juicio político al
actual ocupante de la Casa Blanca.
Pero, además, como la fumata entre Trump y Xi se estira, China acaba
de bajar nuevamente la compra de granos en el mercado de Chicago, y
se orienta a abastecerse desde otros centros de producción como
Brasil y la Argentina, por lo que aquí hay otro beneficio que está
generando la guerra para el país. En lo que va de marzo la soja no
se mueve en Chicago, mientras que acaba de subir 4,7% en Rosario,
testeando la mayor cotización desde octubre de 2023, es decir de los
últimos 30 meses. Y eso sucede a las puertas de la liquidación de
una cosecha gruesa que viene con las alforjas bien llenas. Y aquí
los dólares para el BCRA son más, porque la retención no es del 8%
como pasa con el petróleo, sino que es del 24% para el grano de soja
y del 22,5% para los derivados (harina y aceite).
Con esta particular coyuntura, que nadie sabe hasta cuándo se
mantendrá, con la aversión al riesgo muchos capitales se están yendo
de América latina. Y en este caso están cayendo de valor los bonos
soberanos de todos los países de la región, pero eso no está
sucediendo con el valor de las acciones.
Comenzando por los bonos, el retroceso en todos los países
sudamericanos es consistente. Como consecuencia, el riesgo país
(sobretasa que se paga por encima de lo que paga EE.UU.) de todas
las naciones está para arriba. Hoy el riesgo de Argentina acaba de
subir hasta 623 puntos básicos, pero Ecuador está en 485, México en
229, Brasil en 200, Perú en 142, Chile en 99 y Uruguay en 81. Esto
significa que en lo que va de marzo el riesgo argentino subió en 129
unidades, el de Ecuador (colocación de bonos en Wall Street
incluida) trepó 49 puntos, el de Perú subió 15, el de México 13, el
de Uruguay 12, el de Brasil 10 y el de Chile 9.
Pero donde más se ve el beneficio que está generando la guerra es en
el precio de las acciones. En la última semana la Bolsa de Buenos
Aires subió 2,3% medida en dólares y 3,1% medida en pesos, mientras
que Tokio, San Pablo, chile, Madrid, Wall Street, México y Frankfurt
acusaron bajas que fueron del 0,8 al4,6%, con diferencias
sustanciales entre unos papeles y otros. Fueron entrando balances,
en general entre malos y muy malos, y hay once empresas que no
presentaron sus números en tiempo y forma, algo que no es un buen
síntoma (ver informe detallado aparte).
Esto sucede porque la nueva economía de Milei creció 4,4% en 2025,
pero de forma muy desigual: avanzaron fuerte energía, agro y
minería, pero cayeron la industria y el comercio, que son los que
sostienen el empleo. Estamos entrando en una fase en la que el país
tiene muy pocos patrones. Nadie quiere hacerse cargo de una empresa:
contratar gente puede llevar a la quiebra. Es preferible no hacer
nada o contratar a familiares o a amigos, y en negro, de hecho,
cuatro de cada 10 trabajadores no están en blanco.
Y aquí llega otro elemento crucial para la manera en la que está
llevando las cosas el ministro Luis Caputo. El nivel de actividad se
mantiene estancado desde hace al menos 10 meses. El costo de los
servicios públicos en hogares del AMBA se disparó hasta 213000
pesos. Eso hace que haya cada vez más mora en los pagos de deudas,
alquileres y expensas. La inflación rueda al 3% mensual y las
paritarias son llevadas ahora al 2%. El dinero sobrante que le queda
a la gente es cada vez más escaso.
Y aquí viene el último componente que detallamos en este informe. El
estrangulamiento monetario está empezando a rotar para ver si con
eso se consigue reanimar el nivel de actividad y que la recaudación
impositiva y el superávit fiscal no se caigan. Por eso, mientras las
consultoras acaban de elevar de 24 a 30% la inflación esperada para
este año, las tasas queman: por plata chica se paga en plazos fijos
apenas 25,2% anual y por plata grande se paga 30%.
Y otra de las particularidades de esta guerra es que el dólar está
subiendo en el exterior, pero se mantiene inmóvil en la Argentina,
con chances de presión bajista, ya que se viene la liquidación de
granos gruesos. En lo que va del año, el dólar sube entre 1 y 3% en
Chile, Japón y contra el euro y la libra. Baja apenas en México y
Suiza. Y se achica 1,6% en China, 3,1% en Brasil y 4,7% en
Argentina, por lo que estamos en un momento con "súper peso".
O sea, con tasas negativas en los
plazos fijos, los pesos se queman en el banco. Y con el tipo de
cambio hundido a nivel local, los dólares se queman en el colchón.
Como algunos argentinos siguen haciendo carry trade, a pesar de que
los pesos pierden capacidad de compra, los depósitos en pesos crecen
en el sistema financiero, pero los depósitos en dólares bajan.
Así, en el ábaco de las inversiones (un instrumento inventado en
Sumeria, entre los ríos Éufrates y Tigris, es decir la región que
hoy ocupan los persas) toda esta nueva situación obliga a los
inversores a reconfigurar la posición del dinero ahorrado. Si no lo
hacen las tenencias se licuarán como agua entre los dedos. ¿Qué
hacer? A continuación, entregamos la cartera de inversión ideal para
estos días:
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