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ORMUZ AÚN APRIETA, EL PETRÓLEO SUBE, EL
BITCOIN BAJA Y ARGENTINA TIENE MENOS RIESGO CORTO QUE BRASIL
En
la guerra, dicen, la primera de las víctimas es la verdad. Por lo
que en un mundo en el que las cosas cambian minuto a minuto, es
difícil discernir qué es cierto o qué es falso. Muchos aseguran que
una de las posibles formas de acercarse a lo verdadero es lo que
votan millones de inversores en los días en los que hay mercados,
con fluidez en los precios, pero en los fines de semana (sin
negocios) ese termómetro desaparece.
Hasta el cierre del viernes se afirmaba que Irán, presionado por un
EE.UU. que bloqueaba todos sus puertos, había decidido abrir el
estrecho de Ormuz, por donde pasa el 30% del gas natural comprimido
mundial y el 20% del petróleo. Eso determinó que el barril de crudo
cayera desde los US$ 120 de lo peor de la guerra hasta US$ 85. Pero
como, a pesar de la apertura, Trump decidió seguir bloqueando los
puertos iraníes, el régimen de Teherán decidió bombardear a dos
petroleros, por lo que Ormuz quedó otra vez cerrado.
De ese modo, este embudo energético mundial clave acaba de poner
otra vez en ebullición las cotizaciones, pero no sabremos
concretamente hasta la apertura de negocios de este lunes hasta qué
nivel cierto llega esta nueva alteración. De momento, en lo que
pueden considerarse valores en el aire, se está afirmando que el
precio del barril ya ha rebotado US$ 5: de US$ 85 a US$ 90 la
versión WTI y de US$ 91 a US$ 96 la variante Brent.
¿Dónde pueden agarrar los inversores alguna señal sobre cuál es el
impacto de esta contramarcha en la guerra? El único panel que sigue
abierto 24x7, permanentemente, es el valor de las criptomonedas. Y
ahí se ve una clara reacción. El Bitcoin, que había caído hasta un
mínimo de apenas US$ 62000 en la apertura de marzo, ni bien empezaba
la guerra de Medio Oriente, llegó hasta US$ 77.162 el viernes, con
analistas asegurando que pedía cancha para ir a testear los US$
100.000, pero Irán bombardeó a dos petroleros, todo se trabó de
nuevo, y en este momento el BTC retrocedió hasta US$ 75.000, con una
baja cercana al 3%, lo cual anticiparía que desde mañana los
mercados globales pueden volver a operar con estados alterados,
veremos.
Por supuesto, en medio de momentos como estos, en los que la ley del
más fuerte parece ser otra vez la nueva modalidad, aparecen todo
tipo de especulaciones a favor o en contra de lo que se dice en cada
lado. Uno de los rumores que viene ganando fuerza plantea que con
todas estas movidas que viene haciendo (Venezuela, Groenlandia y
ahora el Golfo Pérsico) busca justamente llevar al precio de las
energías (petróleo y gas) a un nivel alto, ya que EE.UU. es el
principal exportador de esos valores claves para la actividad
humana.
Y lo que se dice en medio de este planteo es que Trump, además del
petróleo y el gas que sale de sus propias entrañas, se acaba de
hacer del petróleo venezolano, dominando a Caracas por completo, con
otra de las noticias de este fin de semana indicando que Delcy
Rodríguez (la reemplazante del preso Maduro) acaba de echar al
titular del Banco Central de Venezuela y de colocar un nuevo
ministro de Minería, que empiezan a funcionar bajo la varita de la
Casa Blanca.
¿Cuál sería el foco de toda esta estrategia de Trump? Así como pasa
con las cuentas públicas de varias naciones centrales (como Francia,
Japón y Gran Bretaña), EE.UU. tiene en este momento un grueso
déficit fiscal del 6% del PBI y una deuda pública monumental. Hasta
febrero, el barril de petróleo cotizaba en la zona de los US$ 55,
con un posible horizonte de US$ 50. Con esta guerra, tomando
Venezuela y bloqueando el Golfo Pérsico, Trump llevó al barril hasta
los US$ 90, complicándole la vida sobre todo a los países que no
tienen producción energética propia, entre los que se destacan
Europa, Japón, China y Corea del Sur.
¿Qué tienen en sus bancos centrales estos países sin energía? Una
parte de sus reservas se fue pasando al oro, desprendiéndose de
bonos de la Reserva Federal norteamericana. De ahí que los precios
contado de los FedBons cayeron tanto que la tasa a 10 años
norteamericana pasó del 3,9% anual antes del inicio de la guerra
hasta 4,5% anual a fines de marzo. La estrategia de Trump es copar
Venezuela, bloquear el Golfo Pérsico, y que todas las regiones sin
energía, a la vez acreedoras de gran parte de la deuda
norteamericana, se vean obligadas a comprarle energía a EE.UU. y que
a cambio paguen directamente con bonos de la Fed, licuando
rápidamente la deuda enorme de Estados Unidos, entregando en unos
pocos meses barriles norteamericanos y venezolanos.
De ahí que, a pesar de la Guerra de Medio Oriente, dos de los tres
principales índices bursátiles de Wall Street (el S&P 500 y el
Nasdaq) hayan llegado a récords históricos. De hecho, en esta última
semana el Nasdaq trepó nada menos que 6,8% y el S&P acaba de brincar
más del 10%. Al tiempo que otros países exportadores de petróleo que
habían tenido un gran marzo porque el petróleo volaba, esta semana
(con el crudo retrocediendo fuerte) tuvieron sus índices bursátiles
a la baja: México perdió 0,2% mientras Wall Street volaba, San Pablo
achicó 0,8% y la Bolsa de Buenos Aires, que tiene el grueso de sus
cotizantes vinculadas al petróleo y el gas, acaba de tener una caída
semanal del 3,7% medida en pesos y del 5,1% medida en dólares. ¿Qué
pasará esta semana con este rebote del barril? Es posible que
recuperen precios, veremos.
En medio de todo esto, otro de los países que bailan en el ballet de
Trump es, como bien se sabe, Argentina. ¿Qué acaba de conseguir el
ministro Luis Caputo en los últimos días, ayudado por la presión de
la Casa Blanca? Que los principales organismos multilaterales de
crédito le entreguen a Milei algo que el tío Scott Bessent
(secretario del Tesoro de EE.UU.) no pudo hacer, porque para eso
requiere permiso mayoritario del Capitolio: Caputo obtuvo del Banco
Mundial, el BID y la CAF garantías para que Argentina emita deuda
por unos US$ 4000 M con la misma tasa que paga la Fed, es decir 5%
anual, y no 9%, como tuvo que pagar Ecuador en enero, una tasa
impagable, que el ex secretario Alejandro Lew le llevó como
propuesta a Milei, por la que Lew (un bróker del equipo de Caputo
que había trabajado para los bancos buitres que nos exprimen desde
hace décadas).
Resultado: Lew fue removido del cargo, entró Federico Furiase (desde
el directorio del BCRA a la secretaría de Finanzas). Y ahora, en vez
de emitir bonos al 9%, Argentina tendrá la posibilidad de emitir
bonos respaldados por los multilaterales, con una tasa del 5%,
dejando a los bancos buitres con espuma en los picos, porque se
pierden una ganancia multimillonaria. Todo ese movimiento permitió
que los bonos argentinos tuvieran una suba considerable, y que el
riesgo país haya caído en tres semanas de 637 a 517 puntos, con una
disminución de 120 puntos.
Así, mientras la base 0 (que es EE.UU.) de la medición del índice de
riesgo país (el EMBI que elabora JP Morgan) está logrando algo
impensado. Es tan grande la deuda y el déficit norteamericanos que
EE.UU. está a punto de tener más riesgo país que el Uruguay del
socialista Yamandú Orsi. De hecho, Uruguay tiene un riesgo país de
63 puntos. Si Trump no logra licuar la deuda y bajar el déficit
norteamericanos, es posible que después de la elección
norteamericana de medio término (del 3 de noviembre) países
latinoamericanos como Uruguay o Chile tengan riesgo país negativo,
como sucedió hasta antes de esta crisis energética con naciones como
Suiza, Japón, Holanda e incluso Francia.
De hecho, a principios de 2021 países como Alemania, Japón, Singapur
o Suiza tuvieran T10 en terreno negativo, mientras que, al cierre de
este viernes, Alemania tiene una tasa a 10 años del 3% anual, Japón
del 2,4%, Holanda del 3,1%, Singapur del 2% y el que se mantiene
todavía bajo es Suiza, que pasó de -1,9% a 0,3% positivo.
Estas garantías conseguidas por Caputo acerca la posibilidad de que
Argentina coloque deuda pronto posiblemente con una tasa del 5%. De
hecho, el miércoles y jueves pasado, en la licitación de deuda
interna, Caputo consiguió colocar dos bonos en dólares, los Bonares
2027 (AO27) y 2028 (AO28) por casi US$ 500 M. Y lo particular del
caso es que, con Milei a cargo, el AO27 pagó a 1 año de plazo una
tasa del 5,1% anual, mientras que la tasa a 1 año de EE.UU. está en
el 3,6%, lo cual significa que el riesgo con Milei es de apenas 150
puntos, menos que Brasil:
¿Hacia dónde vamos? Veamos:
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